Lotería de Navidad: absolutamente todo sobre ella

El Sorteo de Navidad es el más esperado por todos los españoles año tras año. En este artículo hallarás toda la información al respecto: sus orígenes, su funcionamiento, sus números anecdóticos, sus premios y dónde cobrarlos, las nuevas ventas por Internet y las estadísticas más destacadas.

Sorteo de Lotería de Navidad 2013

Se acercan las fechas navideñas… y con ella vuelve un año más el sorteo más clásico de todos los juegos de azar de España y uno de los más importantes en el mundo: la Lotería de Navidad. De hecho, los primeros boletos ya empezaron a asomar en los escaparates de las administraciones hace unos pocos meses, incitándonos de forma prematura a participar en este macro sorteo organizado por el Estado. No obstante, los datos revelan que los mayores números de venta se producen los días previos al sorteo, y este año tocará vivirlo la mañana del domingo 22 de diciembre.

¿Cómo funciona la Lotería de Navidad?

Al más puro estilo tradicional: un bombo lleno de números y otro bombo lleno de premios. El sorteo, que se vive en directo a través de la televisión en millones de hogares, tiene una duración aproximada de 3 horas y cada año los esfuerzos publicitarios convocan a más participantes. Para hacernos una idea hagamos una simple comparación: la cantidad de boletos que se venden para la Lotería de Navidad supone prácticamente la mitad del volumen total de lotería que se vende a lo largo del año.

Existe un total de 100.000 números diferentes, cada uno de ellos con 180 series distintas y cada una de ellas divididas en 10 décimos. Si tenemos en cuenta que cada décimo de lotería cuesta 20 euros, llegamos a la conclusión de que se recaudan cifras astronómicas de dinero cada año, superando claramente los 2.000 millones de euros. Con la crisis económica, la recaudación ha ido ligeramente hacia abajo. Así, el año pasado se recaudaron 2.466 millones de euros, un 8,03% menos que en 2011, que llegó hasta los 2.681 millones y ya por entonces había sufrido una bajada porcentual. A pesar de todo, la media de gasto por español es de más de 50 euros en compra de décimos de Navidad. Cabe añadir, por último, que el 70% de todo el dinero recaudado se destina a premios.

Frente a la inmensa cantidad de bolas en el bombo de números (recordemos: 100.000), contrastan las 1.807 bolas del bombo destinado a premios. Haciendo estadísticas, llegamos a la conclusión de que la probabilidad de recibir un premio es del 15,6%, aunque la mayor parte de estos premios (más del 10%) consistan únicamente en recuperar el dinero invertido gracias al famoso reintegro.

El objetivo de todos los participantes en este sorteo es llevarse el gran premio, bautizado como «El Gordo». Este año, al igual que los últimos celebrados, el primer premio es de cuatro millones de euros a cada una de las series, es decir: 400.000 euros cada décimo, lo que supone ya una cuarta parte de todos los premios que se entregarán en este sorteo.

Una lección de historia: ¿desde cuándo?

Llevamos tantos años jugando y oyendo hablar de la Lotería de Navidad que se ha convertido en una tradición más, pero pocos conocen las raíces de este gran sorteo. De hecho, sus orígenes se remontan a principios del siglo XIX, concretamente al 18 de diciembre de 1812, cuando se celebró el primer sorteo aprovechándose nuestra primera constitución liberal, La Pepa, creada en las Cortes de Cádiz. Fue el ministro de la Cámara de Indias quién creó este sorteo con la intención de aumentar los ingresos públicos.

Por aquella época se hizo llamar la Lotería Moderna para diferenciarla de otro sorteo en marcha llamado Lotería Primitiva. El nombre de «Sorteo de Navidad» no apareció en la historia hasta el 23 de diciembre de 1892, y tardaría cinco años más en aparecer este nombre impreso en cada uno de los boletos vendidos. En sus inicios, los números eran cantados por los niños de San Ildefonso y figuraban imprimidos en papel. El sistema de bombos y bolas de madera grabadas tal y como lo conocemos hoy no llegó hasta 1913. Poco a poco se estableció un día concreto para la celebración de este prestigiado sorteo y ese día acabaría siendo el 22 de diciembre. Así es como ha llegado hasta nosotros. En 2012 cumplió 200 años.

Comprando lotería por internet: ¿estafados?

En los tiempos que corren, las prácticas y los hábitos van cambiando y cada vez son más las personas que se aventuran a realizar la compra de su décimo de Navidad a través de Internet. No obstante, cabe señalar que la Lotería Nacional es el único juego que no puede comprarse a través de ninguna web online. Es imprescindible dirigirse a los 10.500 puntos de venta o administraciones repartidas por todo el país para recoger nuestro décimo o bien a algún centro de Correos si solicitamos el envío. Por tanto, la nueva oportunidad que nos ofrece Internet es la de reservar nuestro décimo o acordar una forma de envío con el administrador.

Las ventajas de este sistema son muchas: es más rápido, más cómodo y más sencillo. Pero como inconveniente cabe destacar los casos cada vez más numerosos de fraude. Los expertos aseguran que comprar el décimo de Navidad por Internet es seguro siempre y cuando sepamos dónde, cómo y qué compramos. Por tanto, es preciso rehuir de sitios web dudosos, que soliciten datos al usuario personales u ofrezcan precios anormalmente bajos. Tengamos en cuenta para todo tipo de compras online que las direcciones seguras son las que presentan un candado a pie de página y comienzan por «https//www…», lo que indica que nuestros datos están encriptados. Si a pesar de todas nuestras precauciones caemos víctimas de alguna estafa en Internet, podemos informar del delito o denunciar a través de un correo electrónico a la web de Unidad de Delitos Telemáticos, o bien presentarnos en un puesto de Guardia Civil o juzgado.

Si nos toca… ¿dónde cobramos la Lotería y qué hay de Hacienda?

Todos los números premiados se pueden cobrar inmediatamente el día después del sorteo, siempre que el día 23 no caiga domingo o día festivo. Según la cuantía que hayamos ganado tendremos que dirigirnos a diferentes lugares. Para premios inferiores a 3.000 euros podremos cobrarlos directamente en cualquier administración de loterías. Pero si el importe es superior a los 3.000 euros, entonces tendremos que acudir a algún banco o entidad financiera concertada como el BBVA, CaixaBank, el Santander… o también podemos acercarnos a alguna delegación comercial de Loterías.

Los premios gordos es casi imposible que alguien se vaya a olvidar de cobrarlos, ¡faltaría más! Pero los reintegros o premios más bajos sí que pueden caer en el olvido, y aquí cabe recordar que tenemos únicamente 3 meses para reclamar nuestro premio. Hacienda se embolsa todos los años una cantidad importante de dinero por premios que no han sido reclamados por sus acertantes, así que cuidado con esto.

Lo que más nos preocupa a todos: ¿Hay que pagar a Hacienda? Pues desgraciadamente a partir de este año la respuesta es: Sí. Debemos informar a Hacienda de la percepción de este dinero extra ganado azarosamente siempre que se trate de un premio superior a los 2.500 euros. El Sorteo Extraordinario de Navidad ha dejado de estar libre de impuestos y, tal y como deben advertir las propias participaciones, Hacienda se quedará con el 20%. Así que ya sabéis: todos los premios superiores a 2.500 euros sufrirán una retención fiscal del 20%.

Número feos, números bonitos

Lo bonito de la Lotería de Navidad, al igual que ocurre en otros sorteos de numerología, es que la ilusión del ser humano pone el acento en determinados números. Cada año, la incertidumbre se aposenta en los hogares y los españoles se cuestionan en silencio cuál será El Gordo, cuál será el número ganador, por qué número deben decantarse… Lo que es indudablemente cierto es que sobre la conciencia colectiva pesa un ideal que llamamos «Números bonitos» y en el que no entran determinadas series numéricas. Estoy hablando del 00.000, o del 78.666. Números que son feos, poco atractivos, desagradables de ver, de leer y de pronunciar, pero pese a todo tenemos que ser realistas y es que las probabilidades de que salgan esos números son exactamente las mismas que cualquier otra combinación. Sin embargo, y por muy escépticos que seamos, pocos españoles ponen su suerte en un número feo.

Las estadísticas año tras año determinan que los boletos más comprados son generalmente los que terminan en 9 y en 7, seguidos de los acabados en 5 y en 3. Como vemos, las terminaciones más deseadas son números impares. Además de la terminación, lo que categoriza a un décimo como bonito es que no contenga varios números iguales. Por ejemplo el 90.000 o el 00.335, son números que suenan mal y que suelen provocar un rechazo directo. Son los típicos décimos que se quedan en la recámara y los más difíciles de vender para las administraciones.

Como reflexión a esta manía particular hacia los números feos, el año 2010 nos dejó una importante lección porque ante tanta superstición, se produjo una lluvia de premios en los números más feos de la historia del Sorteo de la Navidad. Así, el segundo premio del Gordo del 2010 fue el número 00.147, que pese a ese inicio un tanto feo, fue comprado por los vecinos de la localidad vizcaína de Sestao. No se quedaba atrás uno de los quintos premios con 10 millones de euros que resultó el 69.069, y se vivió con alegría en Palma de Mallorca.

Pese a esta lección, todavía existe un gran rechazo entre los españoles a comprar números tan extravagantes y se puntualiza el año 2010 como un año excepcional. Para aquellos obstinados, una forma alternativa de encontrar su número de la suerte puede ser apoyándose en las estadísticas y comprando los números y terminaciones más frecuentes en la historia del sorteo. Como dato objetivo, el 5 es la terminación que más veces ha salido, y el 15.640 y el 20.297 son los únicos números premiados con el Gordo en dos ocasiones. En 1965 y 1978 el primero y el segundo en 1903 y 2006.

Asimismo, hay quien prefiere rozar la mala suerte y cada vez más el número 13 se va convirtiendo por excelencia en la terminación más buscada por los españoles, aunque a lo largo de la historia este número haya sido marcado como un claro símbolo de infortunio y, de hecho, se trata de un número que no existe ni en la Fórmula 1, ni en los portales de algunas calles, ni en los aviones de algunas compañías.

¡He soñado con el Gordo!

Cada año hay miles de españoles que se despiertan en su cama con una premonición para el Sorteo de Navidad. Han soñado con algún número concreto, o alguien les ha advertido en sueños que compren determinado número, o puede que hayan soñado con algún elemento en concreto que tenga su equivalente numérico: ya sabéis, eso de que la muerte es el 00 o que el perro es el 38. La superstición les arrastra hasta las administraciones en busca de ese número visualizado en sueños, pero los expertos aseguran que en caso de salir premiado se trata únicamente de una casualidad y no de ninguna corazonada.

Afortunadamente, ahora resulta mucho más fácil buscar un determinado número con las nuevas tecnologías y enseguida sabemos en qué parte de España podemos localizarlo, pero el número ganador solo responde a la suerte más pura y dura. El cerebro es incapaz de predecir el futuro y las coincidencias son solo fruto de la casualidad. Pese a todo, un gran número de personas viven esa sensación mágica e irresistible de la ensoñación premoniciosa, una fuente de gratificación que, sea lo que sea, al menos nos hace sentir bien durante los instantes que dura la ilusión del sorteo. Para los más supersticiosos, existen libros escritos específicamente para traducir los sueños y elegir el buen número, uno de ellos muy antiguo y con gran fama en Italia es «La Borsa dÓro, ossia La Nuova Cabala aperta ai Giucatori del Lotto con le piú ampie spiegazioni di Sogni».

A fin de cuentas, todos los números están en el bombo: todos pueden salir, convertirse en el Gordo y hacer historia en el Sorteo de Navidad, desde el 03604 que saliera por primera vez en 1812 hasta el 76.058 del 2012. Después de tantas ilusiones generadas, al final siempre hay millones de personas que se siguen quedando con las manos vacías, o algunos relegan enseguida la ilusión a la Lotería de El Niño. Yo no sé qué decir al respecto… bueno sí: ¡Buena suerte a todos!

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