Triunfo del cine low cost ¿Ha podido la crisis al séptimo arte?

El éxito de la fiesta del cine de esta semana pasada da a entender que son los altos precios de las entradas los que hacen que no se pisen las salas y supone un intento en el cambio de estrategia

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¡Vaya lio se ha montado! De seguro que si se supiese que una promoción como la fiesta del cine iba a dar tanto que hablar en la prensa nacional, y a sacar a relucir el tema del impuesto cultural del 21% que actualmente tenemos en España, las salas de cine se hubieran animado antes a hacer algo similar. Y es que al fin y al cabo, todo son ventajas. Las salas estaban llenas. El mundo hablaba de lo injusto que es el IVA del cine. Y al tiempo, pese a ser ínfimos, los beneficios llegaban tras muchos meses a las cajas del cine.

La verdad es que a la vista de los impuestos que se pagan, de que están en riesgo cientos de puestos de trabajo, de que el cine es algo que debemos proteger y fomentar, pero sobre todo, viendo las políticas que siguen otros países, como Francia, que acaba de anunciar una bajada del suyo del 7% al 5%, parece cada vez más difícil de sostener la tesis de que es necesario un tributo tan elevado para un bien cultural. Y el debate se ha vuelto a abrir de nuevo, potenciado por las muchas protestas relacionadas con el mismo ministerio de cultura, y por las nada agradables declaraciones hechas sobre el sector por la propia clase política.

Y parece que la presión está haciendo mella. Y los ciudadanos responden a ofertas llamativas, haciendo que las salas de cine se esfuercen en promocionar películas, estrenos y servicios extra a mejor precio. Pero también lo hacen con una voz crítica, que les hace saber que aunque las salas de cine también son culpables de los precios por las nubes en muchos casos, lo es igualmente el gobierno, por someter al sector a un tributo tan elevado, como si de un bien de lujo se tratase.

Aunque ni soy adivina, ni pretendo hacer predicciones de cara al futuro, tal y como veo las cosas, y con iniciativas de carácter político como la del caso extremeño, no creo que España sea capaz de sostener sin quemarse culturalmente el impuesto al cine y a la cultura en general del 21%, y presionados por la fiesta del cine, las protestas y por las medidas contrarias tomadas por países vecinos como Francia, no quedará otra que bajar el tributo, aunque no creo que llegue a ser del 8%, al menos podríamos verlo en el actual tipo reducido del 10% de aquí a un año ¿Tú cómo lo ves?

Imagen:  jlmaral

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