No te engañes con los gastos

Muchas veces a la hora de comprar nos autoengañamos, es decir, nos puede suceder que justificamos muchas veces los gastos. Solemos justificarnos diciendo que lo hacemos por nuestros seres queridos cuando en realidad es para nosotros.

Un posible claro ejemplo es comprar una consola asegurando que es para tu hijo, cuando éste tiene apenas un año, o pegarnos unas vacaciones con jardín y piscina porque así lo deseamos nosotros pero sin embargo decimos que es por la familia. Hay más compras no necesarias que justificamos por razones prácticas cuando es un capricho.


Por otro lado, la mayoría de las veces lo hacemos de modo inconsciente. Puede suceder que cuando estamos en un restaurante caro, tendemos a fijarnos más en las sutilezas de los sabores para poder autojustificarnos el elevado precio que vamos a pagar por ellos.  Sin embargo, si nos comemos un menú del día que ronde los 7 u 8 euros en cualquier bar, no hacemos lo mismo y probamos la sutileza del menú.

Tampoco pagar igual o menos no es decir ahorro. Nos convencemos de que cuando pagamos menos estamos ahorrando. Así compramos a final de temporada una prenda con descuento, prometiéndonos que la usaremos el próximo año. Sin embargo, eso no acaba ocurriendo, ha pasado de moda o cambiamos de talla…. Y pagamos por una prenda que usaremos un par de veces sin más.

Imagen | 2.esmas

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