Los despidos de Coca Cola y el adiós a la felicidad

ERE coca cola

No parece que la imagen que quieren mostrar de España desde la bancada política, muchos de los organismos sociales, y buena parte de economistas sea la que viven la mayoría de los españoles. Que todos tenemos cerca el drama del paro es una realidad. Basta con echar un vistazo a la calle, o preguntar a un amigo, al familiar más cercano o al vecino para que salgan a la luz historias de esas que desgarran. Jóvenes que se van, mayores que se desesperan, no tan jóvenes que no encuentran trabajo porque han pasado los 35 y los menores de 35 que tampoco lo encuentran porque hay que trabajar de gratis. Y quizás la noticia que ha saltado a todas las portadas estos días acerca del monumental despido colectivo de Coca Cola sea un reflejo metafórico de ese adiós a la felicidad. Un adiós que llevamos tiempo viviendo, pero que quizás solo ahora, con muchas cifras maquilladas y más reformas en camino la mayoría reconoce en su día a día.

Los despidos de Coca Cola y el adiós a la felicidad

No es que la Coca Cola de la felicidad a nadie. De hecho, no se trata más que de un eslogan comercial que le ha servido para posicionarse como una de las marcas más reconocidas de todo el mundo. Pero lo cierto es que todos esos trabajadores que ahora ven peligrar su puesto de trabajo si que tenían una parte de su felicidad en Coca Cola. Porque tal y como están las cosas en España, al parecer, y sin que nadie nos lo haya consultado, el trabajo ha dejado de ser un derecho para convertirse más bien en un privilegio.

Quizás por el hecho de que serán 750 personas las que pierdan su trabajo. Otras 500 las que tengan que cambiar de vida al ser enviadas a otras sedes de Coca Cola en el territorio español. Porque se trata de Coca Cola que tiene ese símil con la felicidad. Y también porque la duda de que si Coca Cola cierra sus puertas, esa recuperación de la que muchos sectores públicos hablan, parece del todo menos cercana en España. Está claro que el caso da para reflexionar y mucho, más aún cuando la reforma laboral va a tener mucho que ver en el asunto, y supuestamente aquella era la reforma del empleo, la única que terminó por hacernos más pobres y con menos oportunidades de trabajos dignos. Pero mucho más fáciles de despedir que nunca.

El drama que vivirán todas esas personas por perder sus puestos de trabajo no es el mismo que podría acontecer en cualquier otro lugar del mundo. Está claro que cualquiera que pierda su trabajo, más cuando estaba acostumbrado a éste, y tenía su vida construida de tal manera que todo le estaba cómodo, no lo pasa bien. Pero cuando se busca y se encuentra, todo vuelve a la normalidad. El problema es que en España, esa búsqueda no acaba por resultar demasiado productiva porque en este país el empleo que se genera es de mala calidad en su mayoría, y tampoco es que se esté creando demasiado.

Precisamente porque parados hay muchos, las expectativas caen. Y caen en cuanto a la desesperación por la que se pasa al mandar cientos de ofertas y que no te llamen de la primera, y por el hecho de que los salarios están realmente por los suelos. Este último punto es ya una denuncia que llega desde Europa, que advierte a España que el 65% de los que tienen un trabajo no son capaces de vivir de él, es decir, que no llega ni para lo justo. Y claro, esto es la tónica de millones de españoles al día, pero en este caso, de un solo plumazo, se ven afectadas más de mil personas.

Los sindicatos han dicho ya que no aceptarán el ERE y que lo van a pelear, pero la verdad yo si fuese uno de los trabajadores afectados, no sé si me fiaría mucho, porque viendo todo lo que pasa en este país y que apenas se pronuncien es otra de esas vergüenzas que cabría recordar para el futuro, si es que lo hay. Veremos en que acaba todo esto de los despidos de Coca Cola, pero yo por mi parte tengo claro que si España fuese el país de las oportunidades, ese que ya salió de la crisis y que ya no solo ve los brotes verdes sino que tiene delante toda una primavera, ¿alguien de verdad creería que Coca Cola se iba a plantear un cierre tan brutal de fábricas? Yo la verdad, a veces, no sé si piensan que somos tontos del todo, o que es lo que está pasando.

Imagen: VeritasFotografie

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