Desempleo en España: el país en el que desaparecen los parados

Para algunos el 2013 fue el primer año de la crisis en el que descendió el paro. Para otros, el desempleo no puede estar peor en España ¿En qué quedamos?

paro España

No es la primera vez que lo comento en el blog. Ni creo, al menos a no ser que España de un vuelco radical, que deje de hacerlo pronto. Nos hemos convertido en un país de pandereta, en el que nada funciona como es debido. Pero hasta eso podríamos llegar a perdonarlo si nos dejasen vivir. Sin embargo, cada vez ese cometido resulta más difícil. Las estadísticas son claras. En España la creación de empleo del de verdad, del que permite vivir de una manera digna y pagar todos los nuevos impuestazos y copagos que han aprobado dejando a las economías domésticas con un cinturón que ya no tiene cómo apretarse más, es nula. De hecho, lo que ocurre en este país es que los parados desaparecen de las listas, y se creen empleos realmente basura que ya Europa ha denunciado no permiten ganar ni lo justo para vivir.

Hoy se publicaron las estadísticas del paro de 2013, y no sé si tengo que llorar. Porque dan tristeza y sobre todo dejan muchos interrogantes acerca del país que estamos permitiendo que hagan. O si echarme a reír por la manipulación mediática que hay ante ellas. Yo entiendo que la objetividad en la prensa esté marcada por una línea editorial, pero no entiendo cuándo los periodistas perdieron el norte, y olvidaron que el ciudadano de a pie, si bien lee las noticias para estar informado tiene un entorno, y su entorno no le dice que haya menos paro, sino todo lo contrario. Familias enteras con el desempleo en sus propias casas, y trabajos que sirven solo para pasar el rato, porque con ellos apenas se alcanza un salario para los gastos de traslado y de comer son la tónica de las listas de empleo y de las páginas online de búsqueda de ocupación.

Parados que desaparecen

Vamos, que esto peor, ya no puede ir. Sin embargo, quizás lo que más llama la atención de todo este asunto, además del drama familiar por el que pasan la mayoría de los españoles es precisamente el hecho de que muchas son las cabeceras que hablan de que el 2013 dfue el primer año de la crisis en el que cayo el desempleo. O sea, lo que conocemos oficialmente como las listas en las que aquellas personas que no tienen trabajo se apuntan. Pero a nadie se le ocurre preguntarse en esos diarios, porque no conviene, claro, porque no coincide esa «caída de parados» con un aumento en los afiliados a la Seguridad Social.

Lo lógico es que si hay menos parados, haya más trabajadores ¿no? Pues en España no. Lo que ocurre aquí es que muchos de esos parados, que se han quedado sin prestación, directamente no se apuntan a las listas. Luego, tenemos a los que hartos de no encontrar futuro hacen la maleta. Y tampoco aparecen en los famosos listados. Por otro lado, aquellos que tienen un trabajo de esos «en negro» en muchos casos tampoco se apuntan. Ni lo hacen los que no trabajaron nunca, ni aquellos que han sido sometidos a un ERE aún sin resolver, ni tampoco los inmigrantes que escapan como pueden de un país que un día fue próspero.

Y para los que me vayan a tachar por tanta influencia mediática de eso de que el paro ha caído por primera vez en 2013, antes os cuento unos cuantos datos de esos que nos dan desde los organismos oficiales, y que no sé porque extraña razón a casi todos los diarios se les ha olvidado colocarlos en el titular:

Cifras que asustan

Seguimos siendo  5.896.300 personas en paro, o mejor dicho, inscritas en las listas oficiales.

En 2013, no sabemos qué ha pasado con 198.900 ocupados que han dejado de ser activos en las listas de la Seguridad Social. Si el paro bajo en 69.100 personas ¿por qué la cifra de afiliados es negativa?

267.900 personas han dejado de considerarse población activa. Es decir, personas que se encuentran en edad de trabajar y que no tienen ningún problema o dificultad física para poder ejercer un trabajo.

Los datos de población son aún más escalofriantes. De una población total en 2013 de 46,6 millones de personas, y de 31 millones de españoles que tenían entre 16 y 64 años, es decir, la edad de trabajar, «solo» estaban efectivamente en activo 16,8 millones de personas, y por diversas razones la población activa considerada en las estadísticas era de solamente 22,7 millones de personas. Es decir, que los demás o estaban en paro, o estaban estudiando, o por la razón que fuese no estaban siendo considerados como tal.

Dicho de otro modo, y para no complicarnos más con estadísticas, pese a que la cifra oficial de parados es del 26% en España, solo el 34% de la población tiene un trabajo. Y si lo comparamos solamente con la población en edad de trabajar, tenemos que apenas el 48% está empleada. Esto implica lo que llevan advirtiendo expertos desde hace tiempo: el paro en España es sangrante. Se maquillarán las cifras, pero las consecuencias es más difícil taparlas

Imagen: Fora do Eixo

Vía: El Mundo

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