Adiós al IPC y la devaluación encubierta que supone la nueva ley

La mayoría de servicios y productos dejarán de estar vinculados al IPC. Detrás de esto nos encontramos con una devaluación y pérdida de poder adquisitivo. Además, aún se mantiene para ciertas cosas

consumo

La medida de eliminación del IPC como índice a tener en cuenta para la subida de precios a principio del año ya ha sido tema de portada en nuestro blog de economía doméstica. Sin embargo, dado lo nuevo de la información y que en algunos casos resulta bastante confusa, hoy le dedicamos un nuevo artículo intentando entender lo que en sí mismo supone la nueva ley llamada Ley de Desindexación. Y advierto que pese que a primera vista puede parecer que nos favorece en las finanzas familiares, esto no es del todo cierto.

Tenemos que en principio, todos aquellos servicios o productos, bien públicos, bien privados que tenían como referencia el IPC para bajar o subir en automático deberán eliminarse tal y como los conocemos a la fecha, y utilizar en su lugar o bien un nuevo índice que publicará el INE, o bien, basarse en los costes asociados a ellos mismos para justificar subidas o bajadas en su precio actual. Solo hay unos cuantos epígrafes que se quedan fuera de ese nuevo cálculo y que serán independientes, y son: pensiones, impuestos, instrumentos financieros y la negociación salarial.

Esto significa que las pensiones irán por un lado. Los impuestos también. La propia banca tendrá sus reglas. Y los sindicatos aumentarán su poder. Pero el trabajador y el ciudadano de a pie tendrá que ver cómo algunos servicios públicos, como es el caso de los transportes o del correo suben mucho más deprisa de lo que lo hacían con el IPC, ya que ahora, el incremento a considerar tendrá en cuenta casi de forma exclusiva el coste del servicio. Y teniendo en cuenta de que se trata de servicios básicos que se suponen públicos, pero que al final en parte son de empresas privadas, me da que no se va a tener demasiada contemplación con la economía familiar.

Junto con todo esto, cabe destacar que los impuestos se mantienen intactos, pero por ejemplo, en el caso de alquileres, la revalorización ya no será posible. Y en los tiempos que corren en los que el trabajo falta, no son pocas las familias que recurrían a estos para compensar ingresos. Y ahora no podrán ver cómo aumentan a medida que suben los precios. Lo mismo pasa en el caso de las pensiones. Y si ganamos menos, pero pagamos lo mismo o más por subidas de impuestos y cotizaciones sociales ¿No estamos ante una devaluación no anunciada de forma directa?

Imagen: My Buffo

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