Presupuesto familiar: cinco claves para cuadrarlo en tiempos de alta inflación

Para ajustar el presupuesto familiar a la inflación debes anotarlo todo. Anota todos los ingresos y todos los gastos, dividiendo en gastos fijos y variables obligatorios y gastos discrecionales. Con ayuda de la familia, reduce los gastos para que los gastos no sean más del 90% de los ingresos

Claves cuadrar presupuesto familiar

Se dice que viene una crisis gorda para el mes de octubre, así que deberías ir pensando en ahorrar para los tiempos duros. El problema es que ahora mismo hay una gran inflación, pero los sueldos aún no se han revisado al alza. Eso ha hecho que muchos no consigan ahorrar ni un solo euro, estando totalmente vendidos ante cualquier imprevisto.

Por ello, es hora de ponerse serios y elaborar un presupuesto familiar más detallado. Hoy veremos cómo puedes hacerlo y los consejos para reducir gastos, además de ver cuánto es el mínimo que tienes que ahorrar para que funcione.

Claves para cuadrar el presupuesto familiar

El presupuesto familiar se puede hacer en un documento con columnas. Divide una columna con gastos y otra con ingresos y réstalo. Lo puedes hacer en papel, pero también lo puedes hacer bien gracias a una hoja de Excel y a otros programas de contabilidad.

La utilidad del presupuesto es saber en qué se gasta nuestro dinero, darles prioridad a ciertos gastos antes que a otros y mantener controlados los gastos. De este modo, podrás tener un presupuesto adecuado a las posibilidades y ahorrar, creando un fondo de emergencia. Todo esto te ayudará a no tener meses negativos ni descubiertos, que te podrían hacer gastar aún más.

Ahora sin entretenernos más, te daremos las 5 claves para hacer esto de forma efectiva.

Hacer una columna con todos los ingresos

Lo primero que vas a hacer es una lista con todos los ingresos que entran en casa. Esto no solamente se basa en tu salario, sino también en las pensiones si hay un jubilado y en otros ingresos como un alquiler cobrado, dividendos o subvenciones de otra índole.

La clave es no dejarte nada y sumar el neto de todos los meses. Ten cuidado si tienes retenciones del IRPF bajos o estás cobrando el paro, ya que te reclamarán esa cantidad después en la Declaración de la Renta. Si eso ocurre, calcula la retención que te corresponde y anota un ingreso menor, guardando el dinero de la retención para abonarlo al año siguiente. De este modo, no habrá sorpresas.

Hacer una columna con todos los gastos

Una vez que sabes los ingresos, deberás anotar todos los gastos que se hagan en el hogar. Eso incluye tres tipos de gastos:

  • Gastos fijos Obligatorios: estos son los gastos de los que no puedes deshacerte y que son los mismos cada mes. Aquí incluye la hipoteca o alquiler, la comunidad e impuestos fijos como cuota de autónomos (si eres autónomo), IBI o impuesto de circulación. También se incluyen los préstamos bancarios.
  • Gastos variables obligatorios: estos gastos también son obligatorios, pero son variables cada mes. Aquí incluiremos la luz, el gas, el agua, el teléfono, la comida básica, ropa o transporte. Estos gastos no se pueden eliminar del todo, pero sí que se pueden reducir con el suficiente esfuerzo.
  • Gastos discrecionales: en este caso, estamos hablando de gastos que no son obligatorios y que son caprichos. Aquí se incluyen gastos como comer fuera, salir de fiesta, fumar, beber, comprar refrescos, comprar golosinas, suscripciones digitales y gastos de ocio en general.

Hablar con la familia

A la hora de elaborar el presupuesto de gastos, habla con toda la familia, para saber en qué se gasta el dinero. Además, pídeles que te digan cuáles son gastos esenciales y cuáles gastos discrecionales para ellos, algo que te ayudará a saber en qué puedes recortar sin afectarles.

Reducir los gastos para conseguir el objetivo de ahorro

Una vez que tengas el presupuesto, sabrás lo que ingresas y lo que gastas. El objetivo de ahorro debe de ser mínimo un 10%, es decir, que los gastos no deben superar el 90% de los ingresos.

Ahora es cuestión de ajustar los datos para cuadrarlos a ese porcentaje o menos, si es que quieres ahorrar más. Lo lógico es reducir primero los gastos discrecionales y luego los gastos fijos variables. En algunos casos, se pueden reducir los gastos fijos, con renegociaciones de hipotecas y préstamos o mudándote a un alquiler más barato.

Aplicar el presupuesto y revisarlo mes a mes

La teoría ya queda dicha, pero ahora te queda la parte práctica. Eso implica que tanto tú como la familia os comprometáis a cumplirlo. Para ello, actualiza el presupuesto cada mes, anotando siempre ingresos y gastos y así sabiendo si se está cumpliendo o no. Además, hay meses donde se gana más que otros por horas extras y meses donde se gana menos, así que cada vez debes ajustarlo.

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