Es fundamental que revises la potencia para ahorrar en la factura de la luz

Conocer a fondo el consumo de la electricidad te permitirá saber cómo ahorrar en tu factura. Reducir la potencia es casi siempre una idea recomendable.

Controlar la potencia te permitirá ahorrar en la factura de la luz

A inicios del año se suele comenzar con muy buenos propósitos que poco a poco se van olvidando. Sin embargo, la gran subida de la luz hace que sea difícil dejar de lado este gasto en el hogar. Por eso, hoy queremos recomendarte una revisión de tu potencia eléctrica, dado que es una manera de ahorrar dinero ajustándola a tus necesidades reales y sin afectar al consumo. ¿Todavía no lo has hecho? Sigue leyendo para comprender la importancia de este gesto que, además, es muy fácil y tiene un coste reducido.

Reducir la potencia de la luz

Es cierto que en muchas ocasiones podemos tomar medidas preventivas como por ejemplo: cambiar las bombillas por unos más ahorradores, apagar las luces mientras no se usan, desconectar cualquier tipo de dispositivo eléctrico que no se esté usando en el momento,…  En otros momentos no hay manera alguna de reducir nuestro consumo, entonces ¿qué debemos hacer en estos casos? Pues una de las soluciones es optar por disminuir la potencia de nuestra electricidad. Este elemento sin duda reducirá el costo que debemos abonar a final de mes.

El problema de la reducción de la potencia está en pasarse. De hecho, los contadores incorporan un medidor que si reclama más potencia de la que estás soportando -más bien pagando por ella-, salta. Eso significa que te vas a quedar sin luz en casa, y tendrás que resetear la instalación, desenchufando antes algo de lo que haya sobrecargado el sistema. ¿No te quieres pasar el día teniendo que subir los machetes, verdad? Pues eso es lo que debes comprobar para encontrar el número mágico de la potencia media de tu hogar.

No disminuir tanto la potencia de la electricidad

Ten en cuenta que el pedir a la empresa de electricidad la disminución de la potencia de la luz, normalmente trae consigo un pequeño costo. Pero, si al bajarla te das cuenta que no es suficiente, la acción de aumentar de nuevo la potencia sí podría llegar a salirte mucho más costoso. Es por ello que es recomendable estudiar previamente cuál es la potencia de luz que realmente podría servirte. Análisis que te ahorraría gastos futuros relacionados a su aumento.

¿Cómo se puede hacer para elegir la potencia que mejor se adapta a nuestro hogar?

Claramente, el rebajar la potencia de tu luz es una de las técnicas más utilizadas para evitar consumir tanta energía . No obstante, no creas que puedes disminuir dicha potencia a los kilovatios que deseas.  Normalmente, las empresas o sistemas de electricidad cuentan con un grupo de potencias normalizadas que se establecen como valores fijos para los clientes a partir de los cuales se le cobran las mensualidades. Estos valores suelen variar en tramos de 1,1Kw.

Dichas potencias poseen un caudal o límite que la persona no puede exceder porque a partir de allí la facturación empieza a ser mayor. Es por ello que en ocasiones a pesar de consumir pocos voltajes las personas eligen una potencia superior a la que utilizan para evitar sobre pasarse del límite.  Sin embargo, tú puedes sacar la cuenta del voltaje de los aparatos electrónicos que usas con frecuencia y, en torno a ello, determinar cuánta potencia necesitas. Solo hay que revisar el consumo medio anual (si accedes a tu área privada online vas a poder visualizar este dato), y ver si se corresponde o no con la potencia contratada. Si el número es más bajo, tienes margen para reducir la potencia.

Adicionalmente para ahorrar en la factura de la luz…

Si en tu caso el problema está en el consumo, que se ha disparado por el alto coste de la electricidad, es habitual que se deba al uso de la calefacción eléctrica. Seguro que lo has leído muchas veces. Pero el único secreto está en mantener una temperatura menor. De hecho, si no tienes acumuladores, te recomendamos apostar por revisar los valores de humedad del hogar, los cuales incrementan la sensación de frío y se pueden mejorar fácilmente utilizando un deshumidificador.

Además, es fundamental apostar por una ventilación adecuada. Esto supone ventilar en las horas más cálidas del día, y hacerlo siempre más tiempo en la fachada en la que tengas luz del sol directa -si esto es posible en tu casa-. Solo con estos consejos verás cómo mejora considerablemente el aire de tu casa, y cómo vas a notarlo en el ahorro energético. Porque de todos estos factores se habla poco, y sin embargo son fundamentales para el confort en el hogar, y para conseguir una temperatura que no esté viciada por una sensación térmica provocada por ellos.

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