Los políticos a la crisis, los ciudadanos a la economía doméstica

La propuesta del ministro de medio ambiente italiano de cambiarse la ropa interior cada cuatro días junto la ducha fría del nuestro cabrean aún más a las economías domésticas

ropa interior

Creo que la crisis nos está volviendo a todos un poco locos. Y exagerando, pareciera que estamos en un mundo en el que mientras los arquitectos se dedican a diagnosticar enfermedades, los médicos se encargan de las leyes y los abogados de construir edificios. Y claro, así las cosas no van. Empiezo así nuestro artículo de hoy porque si en su momento comenté que me parecía de un mal gusto extremado y además una cosa sin sentido la declaración de nuestro ministro de Medio Ambiente, Arias Cañete sobre la posibilidad de ahorrar agua duchándonos en agua fría, hoy su homólogo italiano no pierde el tiempo y declara algo muy similar.

En este caso, el ministro del Medio Ambiente italiano no quiere que sus ciudadanos se duchen en agua fría, pero sí les recomienda que no laven la ropa interior cada día, sino cada cuatro días para de ese modo ahorrar el agua necesaria para llevar a cabo la colada. Y juro que las palabras no las he sacado de contexto, y puedes ver en el enlace que te dejo al final del post el texto completo de la declaración, porque aunque parezca, como ya nos hemos acostumbrado, una noticia de El Mundo Today, se trata de una realidad, patética, pero realidad al fin y al cabo.

Y yo la verdad es que como consumidora, como ahorradora, y como profesional autónoma ya e he cansado de que los que dicen ser ministros de alguna de las tantas carteras me vengan a dar consejos a mi sobre economía doméstica. Consejos que además, como ya hemos podido ver son ideas dispares que se les deben haber ocurrido después de un despertar no demasiado profundo de su creatividad. Y es que yo propongo volver a la coherencia, ¿qué tal si los políticos se dedican a resolver la crisis, y los ciudadanos nos preocupamos de la economía doméstica?

Si tampoco digo que no nos echen una mano a las pobres economías domésticas con nuevas leyes que potencien el estímulo económico, pero no sea para anunciar algo serio, con consistencia y que de verdad vaya a servir al ciudadano de a pie, más ganaríamos si en general los políticos se guardasen la lengua, y dejasen las reflexiones de ese tipo para memorias de libros futuros, con los que de seguro que hasta después de que dejasen de ocupar el cargo y saliésemos de la crisis nos echaríamos unas risas. Pero con las economías por el suelo porque no hay trabajo y no hay consumo, hablar de duchas de agua fría y de cambios de ropa interior cada cuatro días, sinceramente, me parece una desfachatez.

Imagen: loop_oh

Vía: La Razón

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