Hábitos de ahorro que en el fondo no funcionan

A la hora de ahorrar sobre todo en luz o agua no nos paramos a pensar si realmente esos hábitos funcionan o simplemente lo sabemos de oidas, los aplicamos y después no comprobamos qué ahorro nos supone o, gasto.

nevera

Tenemos la costumbre de ventilar la casa mayormente a primera hora, aprovechando que no tenemos la calefacción y dejamos abierto demasiado tiempo. Es un error, porque la casa pierde temperatura y después al poner la calefacción el consumo para alcanzar la temperatura es mayor. Lo mejor, ventilar apenas 15 minutos y cuando el sol esté más alto.

Uno de los hábitos que no termina de calar es aquel que hace mención a la duda de, si es mejor lavar los platos en el lavavajillas o a mano por aquello de saber cuál gasta más. Realmente la creencia es que lavar los platos sale más económico que en el lavaplatos, sin embargo, es todo lo contrario ya que según un estudio de la Universidad de Bonn, lavando a mano se gastan entre 100 y 200 litros mientras que con un lavavajillas eficiente bastan 15 litros para la misma cantidad de platos.

Tampoco es verdad que el frigorífico siempre consume lo mismo. Aunque se calcula que el gasto de este electrodoméstico representa el 19% del gasto total en electricidad de nuestro hogar, su consumo puede aumentar o reducirse en función del mantenimiento y uso que hagamos de él. Por lo tanto el día que lo quieras renovar elígelo siempre de máxima eficiencia energética. Los de clase A consumen un 48% menos que los de clase D.

También un frigorífico lleno gasta menos -aunque parezca contradictorio- ya que los alimentos ya fríos ayudan a mantener la temperatura. Sitúa el termostato a 5º C en la nevera y a -18 el frigo. Bajar más la temperatura aumenta el consumo un 5%.

Imagen | tnarik

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