Cómo purgar los radiadores y ahorrar en calefacción con este gesto

Purgar el radiador consiste en eliminar el aire sobrante, consiguiendo ahorrar en calefacción. Para ello, utiliza un destornillador en los radiadores de la casa para abrir la llave del mismo hasta que salga el agua de forma uniforme, empezando por el radiador cercano a la caldera. No olvides poner un cubo de agua debajo de la llave

Purgar radiadores ahorrar

Debido a la crisis energética actual agravada por el conflicto bélico, una de las mayores preocupaciones es la factura del gas. En algunos puntos de la península, aún hay que poner la calefacción durante un tiempo, así que muchas familias están temblando por la factura.

Por suerte, hay un truco poco conocido para ahorrar en calefacción en casas antiguas. Se trata del purgado de los radiadores, el cual permite un mejor funcionamiento de la calefacción y una mayor eficiencia energética. ¿Quieres saber cómo se hace? Hoy explicaremos el método y también explicaremos cuándo hay que hacerlo.

Todo sobre la purga de radiadores

Purgar un radiador consiste en eliminar el aire sobrante en los radiadores. Un radiador, especialmente si es antiguo, se llena de bolsas de aire en los meses calurosos, cuando no se está utilizando. Cuando se vuelve a usar, estas burbujas provocan un gasto excesivo de luz y gas, ya que el radiador no alcanzará la temperatura deseada y tendrás que subir el termostato.

Los aparatos más modernos llevan un sistema de purgado automático, el cual evita tener que hacer esto; sin embargo, los que son antiguos necesitan de un purgado manual que sirve como mantenimiento.

Cómo se purga un radiador

Purgar un radiador es muy sencillo y cualquier persona lo puede hacer, sin que tenga conocimientos de fontanería. Lo primero que hay que hacer es apagar la calefacción y hacerse con el radiador totalmente en frío, para evitar posibles problemas.

Después de eso, hay que fijarse en la válvula del radiador, la cual suele estar en un lateral. Debajo de esa válvula, coloca un cubo de agua vacío, ya que caerá agua y podría estropearte el suelo. Ahora tan sólo tienes que coger un destornillador plano para girar la llave la de válvula y retirarla.

Una vez que se haya hecho esto, empezará a salir primero aire y luego agua, muchas veces con un mal olor normal por el paso del tiempo. No hace falta vaciar el radiador entero, ya que bastará con vaciarlo hasta que el chorro de agua salga uniforme.

Haz este proceso en toros los radiadores de la casa, siguiendo el orden natural de la calefacción. De este modo, empieza por el radiador más cercano a la misma y haz el mismo recorrido que haría el agua. Generalmente, la caldera está en la cocina, así que empieza por allí y termina en la habitación más alejada.

Al hacerlo, es importante conseguir el equilibrio entre los radiadores. Para ello, tienes el llamado detentor, una llave de salida del agua que está en la parte de abajo. Es más, puedes ajustar el detentor si necesitas más calor en unas zonas que en otras, cerrándolo un poco en las zonas donde no se necesite tanto calor y abriéndolo en las que lo necesites.

¿Cuántas veces hay que purgarlo?

Si notas que el radiador tiene ruidos similares a los gorgoteos, es un síntoma claro de que hay que purgar. Eso sí, antes de eso habrá unos síntomas, como que el radiador no calienta bien, especialmente en la parte superior, que es donde están las bolsas de aire. En el caso de que notes cualquiera de esas dos cosas, deberás hacer el purgado inmediatamente para eliminar esas acumulaciones de aire.

Como medida de mantenimiento, se aconseja purgar el radiador todos los años en otoño, unos días antes de encender la calefacción. Así nos vamos a asegurar de soltar todo el aire que se haya acumulado en los meses de desuso, dejando todo listo para gastar menos energía en invierno.

¿Y si sigue sin funcionar?

Si después de purgar el radiador sigue sin funcionar bien, eso es que hay algún problema en el mismo. Muchas veces, puede haber fugas y grietas que provoquen un funcionamiento incorrecto. Si eso ocurre, deberías llamar al técnico de la calefacción para que lo revise. Aunque algunas pequeñas fugas las puedas reparar tú mismo, no suele dar un resultado demasiado satisfactorio.

En otros casos, el radiador puede tener demasiadas acumulaciones de aire. Aunque el purgado funcione, en pocos días volverá a estar exactamente igual, dejando de funcionar. De nuevo, lo mejor es llamar al técnico para que haga una revisión, ya que no vas a estar purgando el radiador todos los días.

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