Cómo leer e intepretar la nueva etiqueta energética de electrodomésticos

La nueva etiqueta energética no se limita a cambiar la nomenclatura de la A a la G y eliminar los pluses. También añade nueva información en la misma, es mucho más exigente y deja la A desierta y también añade un código QR con información adicional si se escanea

Nueva etiqueta energética

Desde hace algunos años, tenemos las etiquetas de eficiencia energética, las cuales sirven para saber lo que consume un electrodoméstico. Eso nos permitía escoger a los más eficientes, es decir, lo que lograban ofrecernos más gastando la menor cantidad de electricidad posible.

Sin embargo, el sistema de etiqueta energética ha cambiado radicalmente, algo que puede llevar a confusión a algunos consumidores. Si estás familiarizado con el sistema antiguo, no te preocupes, ya que te vamos a enseñar a leer e interpretar las etiquetas con el sistema nuevo, el cual es más claro y confiable que el anterior.

Así podrás leer e interpretar las nuevas etiquetas energéticas

La nueva etiqueta energética lo cambia todo, así que es necesario explicar punto por punto lo que ha cambiado.

Se cambia la nomenclatura

Antiguamente, las etiquetas energéticas iban desde la calificación A+++ hasta la calificación D, siendo la D la más baja. Eso incluye 7 categorías totalmente distintas, las mismas que se van a mantener ahora.

Sin embargo, ahora las categorías van a ir desde la A hasta la G, desapareciendo los pluses de la A. De este modo, la máxima eficiencia energética pasa a ser simplemente la A, mientras que la mínima pasa a ser la G.

Esta nueva nomenclatura se ha hecho por simplificación, ya que la anterior era más confusa. Por ejemplo, una persona podría pensar que un electrodoméstico de clase A+ era muy eficiente, pero según la nueva etiqueta estaría englobado en una clase D como mucho, como vamos a explicar en el siguiente apartado.

La A pasa a ser una etiqueta desierta

Si seguimos la lógica, los antiguos electrodomésticos que tenían la A+++, ahora deberían tener la etiqueta A, ya que es el mismo equivalente. Sin embargo, eso no es así, ya que la exigencia también ha aumentado. 

Con el fin de buscar cada vez mejor eficiencia, la equivalencia actual es que los electrodomésticos de clase A+++ pasarán a tener una categoría de B. De este modo, la categoría de A, siendo la más alta, estará desierta hasta que aparezcan electrodomésticos con una eficiencia superior.

Por otro lado, estos límites también afectan a los electrodomésticos de otras clases, los cuales podrían tener una calificación aún más baja. 

Código QR incluido y nuevos pictogramas

Las antiguas etiquetas energéticas simplemente incluían tres apartados. Incluían la clase (de A+++ a D), un pictograma que indicaba información como el consumo anual de agua y el consumo anual de energía estimado en kWh.

En cambio, ahora se han añadido nuevos elementos. Se mantienen las clases, pero cambia la nomemclatura como hemos explicado antes. Ahora los pictogramas son más detallados e incluyen otros elementos, como el ruido, el consumo de agua si procede o incluso la duración del ciclo si es una lavadora. Se mantiene también el consumo anual de energía.

Lo que se añade es un código QR, el cual te permite saber más sobre el producto si lo escaneas.

Más información

Antes hemos mencionado la existencia de un código QR, el cual te dará más datos sobre el producto. Escanearlo sirve para saber con más detalle la eficiencia real del producto y no solo lo que pone en la etiqueta.

Esto se hace por motivos de transparencia, ya que permitirá saber cuál es la eficiencia real de los aparatos. De este modo, podrás saber si te conviene comprar o no un electrodoméstico, compararlo con otros y ahorrar así dinero en la factura de la luz.

¿Cuándo llegaron las nuevas etiquetas energéticas?

Estas etiquetas han llegado para quedarse, pero el proceso de implantación ha sido lento. Las primeras etiquetas llegaron ya en 2021, incluyéndose en lavavajillas, lavadoras, lavasecadoras, pantallas, frigoríficos y monitores. Eso incluyó la obligación del fabricante de exponerlas de forma visible y no mostrar la antigua.

De hecho, los productos ya habían recibido la nueva etiqueta en noviembre de 2020, pero no fue expuesta al público hasta el 2021. En septiembre de ese año les tocó el turno a las lámparas y bombillas, las cuales también cambiaron de etiqueta.

Finalmente, el 2022 ha traído consigo las nuevas etiquetas para dos aparatos que consumen mucho. Se trata del aire acondicionado y la secadora, los cuales ahora tendrán la etiqueta y te permitirán ahorrar dinero de cara a este verano.

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