Cómo hacer una carta de motivación para encontrar trabajo

La carta de motivación ayuda a buscar trabajo. Eso sí, no es una carta de presentación, ya que tiene un tono más informal y comercial, además de adaptarse a cada reclutador y sector

Carta de motivación

Con la crisis económica actual, muchas personas han terminado en la cola del paro. Esto significa volver a los tiempos de echar currículums y destacarse sobre otras personas que buscan trabajo, algo que no es nada fácil.

Por suerte, hay una forma fácil y rápida de desmarcarte de los demás y encontrar trabajo más fácilmente. Se trata de la carta de motivación, una fórmula comercial que anima a que contraten tus servicios. ¿Quieres saber de qué se trata? Sigue leyendo.

Así podrás hacer tu propia carta de motivación

Aunque parezcan iguales, las cartas de motivación no son iguales que las cartas de presentación. En este caso, usaremos un tono más comercial y menos formal. Incluiremos la carta junto a nuestro currículums o en portales de empleo digitales.

La carta empieza con una presentación, la cual debe ser breve. Saluda, pon tu nombre y trata de hacer saber tu profesión con una sola frase. En la parte de arriba van tus datos y los de la empresa, mientras que en la parte de abajo va la fecha, el lugar y la firma.

Después de eso, viene el contenido, el cual no es una repetición del currículum. El contenido debe hablar de la formación y la experiencia por encima, centrándose más en la parte más importante.

Esta parte será diferente según a la empresa a la que te diriges y sus necesidades, ya que debes convencer al reclutador de los beneficios que obtendrá si te contrata. Además, debes recalcar tus puntos fuertes y no centrarte tantos en los débiles.

La carta termina con una llamada a la acción, donde les animas a hacer una entrevista o preguntarte dudas. Además, se debe hacer una despedida cordial, siempre guardando las formas.

Todo esto se debe hacer en párrafos cortos, bien redactados y con un tono motivador y sencillo. Recuerda que no es una carta de presentación, sino algo más comercial y más desenfadado. Imagínatelo como si fueras un empresario que quiere vender tus servicios a un cliente, solo que aquí vendes tu fuerza de trabajo y el cliente es el reclutador.

Eso sí, trata de ser sincero y ajusta el tono al tipo de clientes, ya que algunos buscarán un toque más formal y otros uno más ingenioso.

Por ejemplo, algunas empresas buscarán que les trates de usted, mientras que otras buscarán el trato personal de «tú». Para saberlo, puedes llamarles por teléfono y comprobar cómo atienden a los clientes, haciendo exactamente lo mismo que ellos hagan.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...