Tenemos los mismos billetes de 500€ que hace 10 años

Probablemente la economía se pueda medir por los billetes que manejamos y la liquidez que mostramos. El hecho de que tengamos los mismos billetes de máximo valor que hace una década no es algo muy positivo.

billetes 500

Probablemente cuando se nos dan buenos datos económicos, como ya hemos contado en A Fin de Mes en un artículo que publicamos estos días sobre cifras que a la mayoría de los ciudadanos de a pie no le cuadran, estemos hablando de macroeconomía, que parece ir a otro ritmo muy distante al de la economía doméstica. La crisis por la que hemos pasado, los ajustes, los recortes y las subidas de impuestos junto con el paro, nos han hecho más pobres. Al menos a la gran mayoría de los españoles. Y eso se nota incluso en variables que los que están ya obteniendo buenos resultados pueden medir. Hoy por ejemplo, ha aparecido en la prensa la estadística del uso de los billetes de 500 euros en España.

No es la primera vez que se pone el grito en el cielo por la escasez de las divisas de mayor valor. Pero casi siempre se hace referencia a estadísticas y a datos que los ciudadanos de a pie no palpan. En realidad, hoy quiero bajarlos a la tierra, y con los pies en ella, darle la vuelta al asunto. ¿Por qué tenemos los mismos billetes de 500 euros los españoles que hace diez años? ¿Acaso cuestan lo mismo las cosas ahora que en 2004? ¿Podemos hacer lo mismo con 500 euros hoy que con 500 euros hace una década? ¿No debería ser lógico que aumentase su uso a medida que el dinero se va devaluando con el paso del tiempo? ¿Qué es lo que está pasando en nuestro país?

Quizás son demasiadas preguntas todas juntas, pero también es cierto que muchas de esas respuestas las conocemos todos. Aunque nadie las cuente. Aunque no haya titulares de prensa en ese sentido. Si las cosas valen más y se supone que nuestro nivel de vida habría aumentado con respecto al de 2004, si usamos menos billetes de 500 euros es porque nuestra liquidez está por los suelos. Algo que tampoco es ningún secreto. Los datos sobre deudas y poder adquisitivo también están ahí. Solamente hace falta saber leerlos, y no quedarnos con algunos titulares de prensa que insisten en hacernos sentir los raros de la película, contándonos una realidad que no vemos. Y no es que no la veamos porque no hemos hecho las cosas bien o porque tengamos mala suerte. No la vemos porque no es real. Simplemente, conviene que las cosas se calmen y no alterar al personal.

Vía: El Economista

Imagen: Maik Meid

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