Por qué algunas tarjetas de crédito si merecen la pena

Tarjetas de crédito merecen la pena

Por norma general, se dice que las tarjetas de crédito no son una buena idea en prácticamente ningún caso. Muchas tienen intereses abusivos y te incentivan a gastar más dinero, haciendo que te arruines.

Eso sí, en algunos casos, usar una tarjeta de crédito merece la pena. Para que sea así, tienes que seguir algunas normas de autocontrol y saber elegir la correcta. Si sabes aprovechar sus ventajas, podrás incluso ahorrar mucho dinero y conseguir beneficios interesantes.

Casos donde sí merece la pena una tarjeta de crédito

Lo primero es evitar las tarjetas de crédito con elevados intereses y con revolving. El revolving ocurre cuando el saldo impagado se acumula, incluyendo sus intereses, haciendo que la deuda sea impagable. Eso sí, estas prácticas ya están empezando a ser perseguidas en juzgados.

Para evitar esos intereses, opta por el pago a fin de mes y olvídate de los pagos a plazos. Muchas tarjetas no te cobran si pagas a fin de mes todas las compras. Si necesitas un crédito, mejor acude al banco en vez de tirar de tarjetas.

Si usas una tarjeta de pago a fin de mes, asegúrate de comprar solamente lo que necesites, algo fácil de hacer con un presupuesto de los gastos. De este modo, no gastarás lo que no tienes.

Para ganar dinero con una tarjeta de crédito, aprovecha sus promociones y su sistema de cashback, donde te devolverán una parte de lo gastado, generalmente en vales o premios. Por ejemplo, podrías conseguir unos ingresos de hasta 100 euros al año por cashback. Eso sí, recuerda no aumentar los gastos artificialmente.

Además, muchas ofrecen descuentos en establecimientos asociados, así que podrías ahorrar dinero también de esa manera. Algunas van más allá y ofrecen incluso seguros de viaje si las utilizas, ahorrándote contratar un seguro propio y ahorrando aún más dinero.

Hay muchas tarjetas de crédito que apuestan por políticas de este tipo. El truco es mirar a ver en los lugares donde gastas más dinero y apuesta por esa tarjeta. Por ejemplo, si haces muchos gastos en comida, coge la tarjeta de crédito del supermercado. En cambio, si gastas mucho en gasolina, coge la de la gasolinera.

Sin embargo, no tengas demasiadas tarjetas, ya que muchas tienen gastos de mantenimiento anuales, los cuales pueden superar las 3 cifras en algunas ocasiones. Se trata de tener las justas y aprovechar sus ventajas, no de que te cuesten más dinero al mes del generado.

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