Suben los precios, baja el ahorro: panorama gris para los próximos meses

La tasa de ahorros está bajando y ya se sitúa casi al nivel de antes de la pandemia. Lo cierto es que consumimos menos, pero gastamos más, ya que la inflación se ha comido nuestro poder adquisitivo y los sueldos no se actualizan. Esto afecta especialmente a las familias más vulnerables, ya que un 33% de las familias no podrían sobrevivir más de 3 meses sin ingresos

Subida IPC productos

Durante la crisis del Coronavirus, España disparó su tasa de ahorro. Eso se hizo con el fin de prevenir alguna crisis, además de que no se podía gastar tanto debido a los cierres y restricciones existentes. Sin embargo, parece que este ahorro está acabando, ya que el IPC ya ha superado el 10%, con un precio del carro de la compra un 15% superior y un gasto de 830 euros más al año en el carrito de la compra.

Esta subida del IPC, junto al estancamiento de los salarios y la vuelta a la normalidad y al gasto ha provocado un panorama negro para el ahorro. Los precios se han disparado y el ahorro ha bajado, haciendo que muchos terminen en negativo y se estén comiendo los ahorros de los años anteriores. Veremos cómo está afectando esto en detalle.

Así está el ahorro con respecto al IPC

Con un IPC de más del 10%, cada vez se ahorra menos, ya que los salarios siguen sin actualizarse. En el mejor de los casos, lo harán en enero y en otros, tendrán que esperar a renegociaciones de convenios, si es que se producen. Vamos a ver cómo está afectando esto a la economía de los hogares y las previsiones para el futuro.

Del 14,8% de tasa de ahorro al 7,5%

Antes de la pandemia, los españoles eran poco ahorradores, con una tasa inferior al 7%. Durante 2020 por el estallido del COVID, se alcanzó un pico de ahorro con una media de 14,8% de ahorro en esos dos años. Ahora, con el fin de la misma, el ahorro se ha reducido a la mitad y ha vuelto prácticamente a la época anterior, con un 7,5%.

Eso supone que se ahorra aproximadamente la mitad de golpe, ya que estos datos se corresponden al primer trimestre del año 2022. Lo peor es que, sin tener en cuenta los efectos estaciones, se llegan a tasas negativas del 0,8%, es decir, que la gente gasta más de lo que se ingresa.

Se gasta más consumiendo menos

Es cierto que se está gastando más, pero todo se debe a la subida del IPC. De hecho, se gasta más consumiendo menos, algo que no es una buena noticia. En primer lugar, demuestra que la inflación se ha comido el poder adquisitivo de las personas y que viven peor que hace un año. En segundo lugar, el consumo privado disminuye.

Sin consumo privado, el motor económico de la recuperación se para, teniendo así menos previsiones para el futuro. De hecho, el consumo ha caído un 2% en el primer trimestre, aunque se esperaba una caída mayor del 3,7%.

Perspectivas para los próximos meses

Las perspectivas de ahorro para los próximos meses son bastante negativas, con una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento. Si las personas no pueden consumir debido a la inflación, no existe suficiente incremento del consumo privado. De hecho, incrementó un 4,6% en 2021, pero solamente se prevé un aumento del 1,8% en 2022 y del 2% en 2023. Este ligero consumo se debe al dinero que tienen ahorrado de los meses anteriores, pero se acabará pronto.

El 33% de las familias no podría sobrevivir a un imprevisto durante más de 3 meses

El problema del ahorro en España es que no es ilimitado, además de que está repartido de manera desigual. En un país tan envejecido, la mayoría del mismo está en manos de personas mayores, que han trabajado toda su vida, mientras que muchos jóvenes no pueden. De hecho, se calcula que una de cada tres familias va a tener problemas para sobrevivir sin salario durante más de 3 meses.

Las familias más vulnerables, en riesgo

Si las previsiones para la clase media no son buenas, son aún peores para las familias más vulnerables, que podrían estar a un mes de la ruina. Se calcula que el 40% no tienen activos inmobiliarios y viven de alquiler. Del resto, la mitad los tienen ligados a una hipoteca, pudiendo perder la casa si se quedan sin ingresos, ya que no tienen elementos de solvencia. Eso es porque el 80% de las familias con activos inmobiliarios es incapaz de ahorrar.

Es más, se calcula que aún hay más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro. La mayor dificultad es que han subido elementos de los cuales no se puede renunciar, como la energía o la comida. De hecho, algunas familias destinan más de la mitad de sus ingresos a pagar las facturas.

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