Reventa de entradas entre particulares: prohibir otro negocio de economía colaborativa

Comprar entradas a otros consumidores podría ser dentro de poco ilegal. Ésa es la nueva ley que pretenden fomentar en Cataluña y contra la que pretenden eliminar la economía colaborativa.

venta entradas

Seguramente en alguna ocasión hayas pensado que una de esas entradas para conciertos o espectáculos de esas que compras con mucha ansia, y que luego no puedes utilizar podría darte menos pérdidas si consigues revenderla. Y probablemente si alguna vez lo has hecho conozcas a muchas de esas webs que permiten hacerlo en internet. Sin embargo, una nueva normativa, de momento en Cataluña, promete eliminarlas a todas de un plumazo haciendo una bastante mala comparación con Uber y atacando otra vez a la economía colaborativa de la que hemos hablado ya en muchas ocasiones.

Hoy en A Fin de Mes, dada la polémica que supone el asunto, queremos tratarlo a fondo, explicándote lo que dice la ley, y cómo se estaría planteando la reforma. Al mismo tiempo, echamos un vistazo a las principales plataformas online en las que se permite y se fomenta la compra-venta de entradas para espectáculos y eventos. Particularmente, creo que no es nada beneficioso para los consumidores la propuesta que se pretende llevar a cabo desde Cataluña, menos aún en un momento en el que la cultura no está generando los beneficios ni las ventas previstas, y cuando en realidad, no se está hablando de un mercado en negro, sino de vender lo que ya se ha pagado ateniéndose a la ley.

Lo que dice la ley

La ley dice que no se pueden vender las entradas en la calle. Es decir, en principio, si nos ponemos a la cola de una fila que pretende comprar entradas para un espectáculo, o en la entrada de éste, y queremos vender nuestra entrada, estaríamos cometiendo un delito. Sin embargo, se supone que la ley, que viene de la época de la dictadura, pretendía evitar los desórdenes públicos. Además, en el reglamento español, todo lo que no esté escrito como ley, se considera como permitido. Por lo tanto, al no existir ninguna norma que impida la venta de entradas que se compraron antes por internet, ésta está permitida.

Compra-venta de entradas entre particulares

Entre las plataformas que mejor funcionan en la compra-venta de entradas por internet en España, cabría destacar a:  TicketbisViagogo,Tengoentradas.com o Seatwave. Todas ellas operan de forma legal, y su funcionamiento es simple. Un consumidor tiene una entrada que no va a utilizar y la sube a la plataforma. Otro que sí la quiere, y que no la puede conseguir porque ya no quedan localidades, o le conviene hacerlo por aquí porque se vende más barata, la compra. El vendedor se compromete a entregarle la entrada de forma física si se requiere, y el comprador paga el precio estipulado. En el caso de que el servicio de las plataformas tenga coste, se paga añadiendo impuestos, por lo que están tributando legalmente como empresas por la actividad que han montado.

Suponen un beneficio para el consumidor, y al mismo tiempo, un beneficio para ellas mismas y para el país en general, ya que generan empleos y también pagan impuestos. Eliminarlas de un sablazo por el hecho de querer defender a toda costa un modelo que ya no tiene sentido, y contra el que no se enfrentan, sino que lo complementan carece de cualquier rigor lógico. Además, las últimas encuestas muestran a un consumidor reacio a entender las entradas por las que pagan como propiedad de la empresa que las vende.

La polémica ilegalidad

Alegar que deberían ilegalizarse todas estas páginas por el mero hecho de que fomentan el empleo en negro es en todo sentido un verdadero despropósito. Todas las empresas que hemos mencionado anteriormente, y que funcionan en muchos casos muy bien, además de estar pagando sus impuestos, no están eliminado el negocio legal conocido desde siempre. De hecho, las entradas que se revenden a través de estas plataformas han sido compradas legalmente. Lo único que se fomenta es que si en determinado momento el consumidor cambia de idea, puede venderlas, regalarlas o hacer con ellas lo que les de la gana. Para eso son suyas. Además, se supone que el evento no podría venderla de nuevo, por lo tanto, la plaza se quedaría vacía sin más. ¿Cuál es el sentido de todo esto?

Realmente me parece un verdadero despropósito, y no creo que bajo ninguna lógica se pueda explicar socialmente qué se pretende con tal medida que si bien está siendo impulsada desde Cataluña, podría extenderse al resto de España. Yo desde luego, creo que tenemos que empezar a entender que la sociedad está cambiando, y que las leyes, están para adaptarse a la sociedad y no para quedarse como si fuesen un tratado obsoleto.

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