¿Qué es la reduflación y cómo te afecta?

La reduflación es un tipo de inflación camuflada, donde se reduce el tamaño de los envases en vez de aumentar el precio. Afecta a todos los productos, incluyendo helados, papel higiénico o pasta de dientes. Hay que estar muy atento para luchar contra ella, leyendo las etiquetas y cambiando de marca si es necesario.

Todos conocemos la inflación, es decir, la subida de los precios. Eso sí, también existen una inflación más camuflada y menos visible que es más difícil de ver. Se trata de la reduflación, la cual consiste en la reducción de la cantidad del envase manteniendo el precio original de los mismos.

De este modo, se consigue camuflar la inflación y engañar a algunas personas. Si quieres conocer más sobre la reduflación, estate atento, ya que vamos a ver lo que es y cómo te afecta en tu día a día sin que siquiera te des cuenta.

Todo sobre la reduflación

La reduflación es una práctica que se ha extendido de forma sistemática durante estos últimos años. ¿Has notado cómo los helados o los productos cada vez son más pequeños? Pues no son imaginaciones tuyas, ya que realmente se han ido haciendo cada día un poco más pequeños. Es más, en estos últimos años, se ha convertido en algo cada vez más habitual debido a la crisis económica.

Esta práctica es totalmente legal, aunque poco ética. De todos modos, es muy útil para los empresarios, tal y como se irá explicando a continuación.

Su origen es muy antiguo

La reduflación no es algo que venga de esta crisis, sino que es mucho más antiguo. El término fue inventado por Pippa Malmgren y Brian Domitrovic, señalando que apareció hace muchos años. Malmgren asegura que apareció por primera vez debido a la crisis de los años 70, mientras que Domitrovic señala que apareció cerca de la Segunda Guerra Mundial.

En cualquier caso, ambos están de acuerdo en su definición y señalan que es un fenómeno que debe identificarse y contenerse a tiempo. Dijeron que, si las marcas lo hacían de forma sistemática, significaba que había una crisis inflacionaria en ciernes.

¿Por qué se usa la reduflación?

La reduflación se utiliza como una forma de inflación camuflada, es decir, como un método para subir el precio del producto por kilo sin que la gente se dé cuenta. Las marcas se dieron cuenta de que subir los precios directamente podía repercutir en la oferta y la demanda de forma más fácil, haciendo que los compradores dejasen de adquirir el producto.

En cambio, si se reducía el tamaño de los paquetes de forma sutil, mucha gente no se daba cuenta, especialmente si el precio se mantenía. El problema es que la reduflacíon se ha convertido en algo habitual en estos últimos años, haciendo que, sin darnos cuenta, los productos tengan la mitad de su tamaño original de hace una o dos décadas.

De hecho, muchas veces incluso puede repercutir de forma positiva en las ventas. Por ejemplo, si se reduce el tamaño de un bollo, se puede decir que se han reducido las calorías, cosa que es cierta. Lo que no se dice es que el producto no es más saludable, sino que simplemente estás comiendo menos sin darte cuenta.

Ejemplos típicos

La reduflación es algo muy habitual en nuestra vida cotidiana. De hecho, se hizo un estudio en el Reino Unido de 2012 a 2017, señalando que los productos apenas habían subido de precio, pero sí que habían reducido su cantidad. Lo más común es ver menos cantidad de producto en los paquetes de azúcar, chocolatinas y otros productos. Generalmente, se suele reducir poco a poco, para que no se note.

Por ejemplo, un paquete de palomitas de microondas es posible que antes pesase 100 gramos, pesando ahora mismo 90. 10 gramos apenas se notan para la mayoría de la gente, las cuales seguirán comprando el producto si tiene el mismo precio.

La reduflación también es común en restaurantes y en lugares con un precio estandarizado, el cual provocaría rechazo del consumidor si se redujera. Los menús del día han reducido su tamaño notablemente, así como las raciones de comida rápida.

Cómo luchar contra ella

Lo ideal para luchar contra la reduflación es que se luche contra la inflación, ya que están causadas por lo mismo. Hay que acabar con el problema de raíz, para que las empresas no tengan la necesidad de realizar estas acciones y las personas tengan suficiente salario y poder adquisitivo.

Eso sí, difícilmente eso ocurrirá a corto plazo, así que tendrás que cuidarte de ella por tu cuenta. Para hacerlo, lo mejor es leer las etiquetas de los alimentos y comparar productos de diferentes marcas. Volviendo al ejemplo de las palomitas, algunas marcas han bajado el tamaño, mientras que otras no. Comparar ha servido para seguir comprando las palomitas de 100 gramos, evitando las de 90.

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