Propinas en vacaciones y en casa ¿cómo gestionarlas?

Las propinas pueden incrementar cualquier presupuesto de gasto. Sin embargo, en ocasiones, la buena cortesía las exige. Hoy hablamos de ellas como gasto en A Fin de Mes.

propinas

Puede que sean una de las cosas en las que nunca pensamos. Pero en A Fin de Mes ya hemos hablado en varias ocasiones de cómo esos gastos en los que no se piensa pueden ser los peores a la hora de gestionar la economía doméstica. Gastos hormiga los llamamos, porque vienen en formato muy pequeño, pero son gastos que se repiten bastante a menudo, y capaces de darnos un buen sablazo a los presupuestos domésticos sin que apenas nos demos cuenta de ello. Así que hoy, aprovechando que muchos os vais de vacaciones y que tendréis dudas sobre este tema, hablamos de las propinas.

¿Propinas sí o no?

Para responder a la pregunta de si se debe o no dar propina, como un buen ahorrador austero, habría que poner en contexto dónde estamos. Es decir, cada país es un mundo, e incluso dentro de España se observan las diferencias. En todo caso, si nos quedamos en nuestro país, podemos decir que por norma general, la propina es un acto de cortesía. Es decir, a nadie se le obliga a darla, y aunque hay casos y casos, a ningún servicio le debería parecer mal que no se le diese.

Otra cosa es que con propinas se hacen amigos. Así, si uno acude a un sitio y deja una propina, puede que consiga cosas que de otro modo sería imposible, e incluso que termine por ahorrarse un buen dinero. Si por ejemplo en tus vacaciones tomas café en un sitio, y dejas una propina al camarero, y al día siguiente vuelves a comer allí, no es extraño que se acuerden de ti, y que el trato no solo sea mejor, sino que también implique extras como invitarte al postre, al café o al chupito, que probablemente superen lo que te habrá costado la propina.

Resumiendo, dejar o no propina es algo que cada cual debería pensar en base a una cortesía y también a una forma de expresar el agradecimiento con el servicio. Si quieres ahorrar dinero, y no las das, puede que tu presupuesto no se resienta, pero quizás es mejor incluirlas como gastos previstos, y disfrutar de las ventajas que pueden suponerte en el trato. ¿Tú cómo lo ves?

Cuestión de presupuesto

Las propinas pueden convertirse en un problema si no se hace la previsión necesaria. Sin embargo, si las metemos en el presupuesto del viaje, de la escapada, o de nuestra vida diaria, es más que probable que no supongan un gran dilema. Lógicamente, no es lo mismo la propina que podemos dejar en un sitio al que acudimos todos los días, o muy a menudo, que aquella que dejamos en otro al que vamos una vez en la vida. Pero también hay que pensar en cuál de las dos nos va a reportar más beneficios. En todo caso, creo que esto va a depender mucho del viajero en sí, y también de los locales o establecimientos que frecuente.

Propinas obligatorias

Pero las propinas no son siempre algo relativo a la cortesía. Como te comentaba al principio del artículo, hay lugares en el mundo en el que la propina es una obligación. Más bien diría que deja de tener todo el sentido de propina que para un español tiene la palabra. De hecho, es bastante habitual por ejemplo en Italia encontrarse con que el precio de la carta de un restaurante no incluye el servicio. Éste se debe pagar al venir la cuenta, que puede incrementarse entre un 20% y un 30% del total. De ese dinero es que se supone se paga el sueldo de la persona que nos ha atendido. A nosotros nos parece extraño, pero es una cuestión cultural.

Pero si en Italia es habitual que esa propina se cuele como servicio de mesa, en otros países ni siquiera se buscan alternativas a nombres. De hecho, en EE.UU, en muchos locales te cobrarán la cuenta, y añadirán la palabra propina a ésta, cargándote cifras que pueden ser entre el 10% y el 30% del total. Seguro que un español ahorrador estaría ya buscando la hoja de reclamaciones, pero este tipo de detalles es importante consultarlos antes de salir, ya que no en todas partes se hacen las cosas como aquí.

Antes de terminar este artículo sobre propinas, me gustaría añadir que no solo en restaurantes o bares es habitual que las veamos. De hecho, aunque no en España, los spas, los centros de vacaciones, los parques de atracciones y otros servicios de ocio, incluyen el pago de una propina. Y por supuesto, los taxis. En ocasiones, vemos incluso carteles en los asientos que agradecen les demos propina. ¿Demasiado evidente? En Latinoamérica es casi la norma.

Imagen: Daniel Lobo

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