Negocios que podrían funcionar en un pueblo

Por todos lados parece incentivarse el emprender. Hoy hablamos de ello en A Fin de Mes con algunas ideas de negocio que podrían funcionar en un pueblo.

productos ecológicos

Oímos por todos lados la palabra emprender. La verdad es que se ha convertido casi en una verdadera obsesión. Y aunque realmente emprender no se convierte para nadie en un negocio fácil, sí que es cierto que en ocasiones son la mejor salida al desempleo y sobre todo, se convierten en la ilusión de futuro. Nosotros hoy en A Fin de Mes queremos proponerte algunas ideas de negocio ideales para emprender en un pueblo. Las necesidades de estos no son las mismas que las de las ciudades, y realmente en muchos casos, el éxodo masivo que se produjo en otras épocas está volviendo, con lo que la escasez de servicios es bastante notable.

Ideas de negocio para montar en un pueblo

Productos ecológicos: pese a la crisis, lo natural sigue triunfando en la actualidad. Es por ello que en muchos casos, cultivar productos naturales y venderlos a quién no tiene acceso a ellos se ha convertido en un buen negocio que muchos ya tienen en marcha y que fomentan las ventas a través de internet.

Servicios de salud y cuidado de animales: por lo general, en los pueblos, los servicios de salud escasean más que en las ciudades. Así que quizás montar algo relacionado como por ejemplo la consulta de un dentista sea algo que tiene mucha demanda. Lo mismo en el caso del cuidado de los animales. Si el pueblo tiene ganadería del tipo que sea, y llaman al de la ciudad más cercana, lo habitual será que si lo tienen más cerca apuesten por el nuevo negocio.

Servicios de belleza: aunque en los pueblos pueda parecer que este tipo de negocios no tienen tanta salida, lo cierto es que son de los más concurridos. A no ser que sea una localidad muy pequeña en la que no haya demasiadas mujeres, que son por lo general el público objetivo de estos comercios, es una idea atractiva para apostar en caso de querer emprender en una pequeña localidad.

Cuidados de personas mayores: son de los servicios más demandados. Mucha gente mayor se ha quedado en los pueblos, y sus hijos y familiares no pueden ocuparse de ellos de manera diaria. Por ello solicitan quién les ayude en casa, o les preste servicios básicos de cuidados personales. Aunque en este caso lo cierto es que hay ya varios servicios del tipo desarrollados. Sin embargo, si no hay competencia, o el público es lo bastante amplio, puede ser una buena opción.

Como ves hay varios escenarios posibles para el que quiere invertir en un pueblo y generar tu propia actividad. Sin embargo, ni todos son tan simples como parecen, ni todo es tan complejo cómo se piensa. De todos modos, que estén en un lugar pequeño no exime de hacer los respectivos cálculos de viabilidad y de necesidad de la actividad, al menos si no se quiere caer en el error de encontrarse al final con un negocio que no era realmente necesario y que está condenado a su cierre. Lo ideal es pensarlo bien y buscar asesoramiento porque con el boom del emprendimiento, en muchos casos se piensa que esto es un camino de rosas. Y ciertamente, al menos con la fiscalidad que tenemos, y los pocos incentivos que aún existen y que se quedan en la mayor parte de los casos en solo palabras, hay que pensarse dos veces lo de invertir, lo de emprender y lo de ser autónomo o una pyme.

La vuelta al pueblo

La tendencia de emigrar hacia las ciudades se ha frenado. De hecho, hace ya unos años que vemos como las iniciativas en localidades pequeñas, o las actividades en zonas deshabitadas crecen. Eso se produce porque la vida en la ciudad resulta ser mucho más cara. Sin embargo, en el pueblo, los alquileres son económicos, incluso gratuitos para los que van con niños y quieren montar una actividad. Al mismo tiempo, en el pueblo es sencillo montar un huerto y tener algunos animales complementando la economía doméstica con cosas de casas en las que se ahorra mucho dinero.

Tampoco los gastos son excesivos. No hay comunidad de vecinos que pagar, los impuestos municipales suelen ser menores, y además se pueden buscar opciones que abaraten costes haciendo intercambios de productos ecológicos entre vecinos. Desde luego unas ventajas que con la tranquilidad que da vivir en un pueblo, hacen casi imposible que muchas familias en paro no se lo planteen. Y también que algunos con muchas ganas de emprender y de tener un futuro mejor, ni se lo piensen. Aunque como ya hemos visto, hay que pensarlo bien porque es un riesgo que hay que correr.

Imagen: meta viendo

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