Marketing de consumo: ¿Influye el hambre en comprar mal?

No es buena idea salir de compras, ya sea al supermercado o a cualquier tienda, si tienes hambre. En realidad, el hambre nos hace tomar malas decisiones.

hambre

Cuando vas a una tienda y piensas que te has enamorado de algo a primera vista, puede que ese amor no sea tan espontáneo como crees. En realidad, nos encontramos en muchas ocasiones con que la compra final se hace precisamente por técnicas de marketing pensadas para captar tu atención. Aquello de colocar las prendas de nueva colección en sitios estratégicos justo cuando estamos en el período de rebajas es algo que ya todos sabemos que no es casual. Pero, hay mucho más que eso ¿quieres saber por qué no es nada recomendable que salgas de compras cuando tienes hambre?

El hambre no es en realidad algo malo. Sin embargo, cuando tenemos hambre, nuestro cerebro envía señales diferentes al organismo y puede que todas esas señales no estén influyendo de forma muy positiva en tu compra. Es más, las decisiones de compras que tomamos cuando tenemos hambre no suelen ser buenas ideas. Más bien todo lo contrario, es preferible que te asegures de que cualquier compra que hagas la haces con el estómago lleno. ¿Quieres saber por qué?

El hambre en el supermercado

En el supermercado es bastante común que aparezcan entre todos esos listados de cosas que debes hacer para ahorrar dinero el hambre está siempre desaconsejada. Sin embargo, no solamente la compra de alimentación está relacionada con esta sensación. De hecho, si vas al super con hambre es muy habitual que compres un montón de productos que no necesitas realmente, pero que te encantan. Al pasar por caja, es habitual que te encuentres con una suma de dinero de importante cuantía, y cuando llegues a casa, y sacies el hambre, te preguntarás porque has comprado la mayor parte de las cosas.

Pero para aquellos que piensan que el hambre tiene solamente algo que ver con las compras en el supermercado te equivocas. El hambre no nos impulsa a comprar comida sino que nos impulsa a hacer compras sin pensar de cualquier otro tipo de producto. Sería lógico pensar que si tienes hambre comprarás comida, pero ¿cómo es posible que el hambre influya en todo lo demás? Te lo explicamos a continuación para que entiendas porque a partir de ahora deberías estar siempre sin hambre cuando vayas a hacer una compra importante.

El hambre más allá de la compra en el supermercado

Aunque no sea una investigación de marketing en sí misma, las investigaciones científicas que han estudiado el comportamiento humano pueden darnos muchas pistas de cómo reaccionamos. La que he mostramos en el enlace anterior tiene ya sus años, ya que en realidad fue llevada a cabo en 2007, pero viene a corroborar el hecho de que cuando tenemos hambre, no tomamos las decisiones justas.

El equipo científico que realizó aquella investigación descubrió que los pacientes que se sometieron a un ayuno voluntario de 3 horas, a los que después se les pidió que hiciesen determinadas tareas, no respondían de la misma manera que cuando se les preguntó lo mismo habiendo ya comido. El autocontrol y la función cerebral del razonamiento queda como aislada cuando tenemos hambre, es decir, no ejerce su función de mando y puede que no seas consciente de ello.

La señal que nos envía el cerebro al organismo es la misma de siempre. Es decir, vas a pensar que estás actuando de forma correcta, pero lo cierto es que el autocontrol ha bajado y no puedes comportarte de otro modo, aunque no sepas que no es lo más adecuado. Así, lo que ocurre es que puedes comprar cosas que quizás requieren de mayor meditación, puedes acelerar compras, o simplemente, permitirte caprichos que no te darías en caso de tener el estómago lleno.

Quizás las marcas no puedan saber cuándo vamos a tener hambre, o predecir si vamos a ir a comprar con hambre y tomar decisiones que no nos vienen bien, pero que a ellas sí les pueden beneficiar. Pero aún a pesar de que no puedan utilizarlo a su favor con premeditación, sí que es verdad que saberlo puede ayudarte a evitar esas decisiones no tan positivas. Y hay una recomendación extra que deberías considerar. Teniendo en cuenta que muchas veces por mucha hambre que tengas sigues siendo consciente de que la cuenta bancaria no puede asumir tu gasto, tener la tarjeta de crédito a mano puede ser letal. Así que, lo mejor que puedes hacer cuando no vayas a comer por las prisas, o porque simplemente no te apetece es tenerla en un sitio no accesible. O lo que es mejor, recordar el consejo que acabamos de darte en A Fin de Mes.

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