Malas noticias para las cuentas públicas españolas. Se espera que cerremos con un déficit del 2,6%

Las estimaciones de Bruselas para el cierre de año español no son muy favorecedores. Más datos aquí.

España cerrará el año con un déficit del 2,6%

Un panorama gris se ha dibujado nuevamente sobre las cuentas públicas de España. La Comisión Europea ve poco probable que el país alcance su objetivo de desajuste presupuestario, el cual se ubicaba en 2,2% del PIB.

Esto después de dos años alcanzando el objetivo que se pactó con Bruselas. Sin embargo, vale la pena recordar que en 2016 los jerarcas de la comunidad aflojaron un poco las condiciones. La comisión cree que el desajuste presupuestario seguirá bajando, pero a un ritmo más reducido. Esto se debería a las medidas que aplicó el Gobierno en la ley de Presupuestos.

Qué dicen los informes

A principios de mayo, los ejecutivos de la UE presentaron un informe  de las perspectivas económicas que se pueden tomar de dos formas.

Primero el positivo: en Bruselas se prevé que este año habrá un crecimiento del 2,9%. Se trata de un 0,3% por encima de la revisión de invierno. También es el más sobresaliente entre las grandes economías que forman parte la Unión Europea.

De igual modo, mejoró el cálculo para el año 2019, hasta un 2,4%, lo cual coincide con lo estimado en su momento por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, como explican en 20 minutos.

Señalan que el de 2018 es el «crecimiento esperado más apuntado entre todos los organismos internacionales» y es incluso más optimista que lo estimado por el gobierno en el Plan de Estabilidad: 2,7%. Los otros cálculos se estiman de la siguiente manera:

  • OCDE: 2,3%.
  • Banco de España: 2,7%.
  • FMI: 2,8%.

El lado negativo

En cuanto al lado negativo, el desbalance es grande. A pesar de que España esta muy cerca de una tasa del crecimiento cercana al 3% por cuarto año consecutivo (muy superior al resto de los países comunitarios), el país no cumplirá con sus deberes presupuestarios.

El gobierno se había comprometido a que el agujero fiscal fuese del 2,2%. Sin embargo, Bruselas ha manifestado que, según las cuentas recibidas, cerrarán este año con un desfase del 2,6%.

La diferencia es 4 décimas mayor que el objetivo previsto. Pero no solo eso, supera por mucho todas las estimaciones de organismos como FMI, OCDE, Banco de España, servicios de Estudios Funcas y el BBVA.

Ninguna entidad financiera calculó que el gasto público español superaría en tan alto margen, como esas 4 décimas que prevé Bruselas. Afirmaron que perciben con cierta preocupación esta «deriva expansiva» que el gobierno de España le dio a los presupuestos en el presente año.

Por otro lado, esta Comisión le ha sugerido al país en reiteradas ocasiones que «fulmine» su déficit estructural, aprovechando el periodo de bonanza y que las proyecciones aún son favorables. Su crecimiento supera al de la comunidad y los tipos de interés aún son bajos.

No obstante, parece difícil si no aprueban los exámenes presupuestarios. La meta en 2016 era un 4,6%, pero terminó con 4,54. En 2017 era de 3,1% y finalizó con 3,07%.

Ante la mirada de Bruselas

Bruselas aplica una vigilancia férrea sobre los países que superan el 3% con el programa llamado Déficit Excesivo. España habría salido de esta estrategia con un empuje de 700 millones de euros en 2017. Pero no fue así.

De hecho, el país es el único bajo esta observación. Ningún otro estado de la Unión Europea posee un déficit inferior a ese límite. Por ejemplo, Portugal cerró 2017 con un 3%, pero este año reducirá este ajuste a un 0,9%, de acuerdo con los cálculos hechos en Bruselas.

Se trata de una diferencia superior a los dos puntos. España apenas reduciría 5 décimas. Es decir, nuevamente no hemos pasado la prueba. El estado español se había comprometido en 2016 a alcanzar ese 2,2%.

Esto debido a que las proyecciones de crecimiento económico permitirían rebajarlo por debajo de esa cifra. Después de todo, una mayor y fuerte actividad económica permite que se recauden más impuestos.

¿Qué ocurre con la tasa digital?

En 20 minutos citan a Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos. Afirmó que este déficit disminuirá porque el país se desarrollará considerablemente. Sin embargo, aclara que se deben «realizar más esfuerzos».

¿A qué se debe esto? Pues, se presento un presupuesto que de aprobarse implicaría lo siguiente:

  • Desembolsar 1.500 millones de euros en pensiones.
  • Una rebaja del IRPF.
  • Aumento de los sueldos públicos en, al menos,  un 1,75%.
  • Incremento del gasto de infraestructuras, dado que es año pre-electoral.

Por otro lado, la Unión Europea solo tuvo tiempo de valorar en su informe el incremento de las pensiones bajas que había anunciado el gobierno español. Esto no incluye la generalizada, de 1,6%. Esta medida deteriorará más el déficit.

En ese sentido, Moscovici no aclaró en público si esta subida les ocasiona algún tipo de inquietud. Más bien explicó que un país ubicado debajo del 3% entra en la llamada «rama preventiva». Allí se deben respetar las reglas del déficit estructural.

Aclara que este gasto se cubriría con un «impuesto a las tecnologías». Según sus cálculos, aportaría 600 millones de euros este año. Sin embargo, aclara que la comisión no ve este punto muy claro.

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