Lo que la baja inflación o nula esconde para las economías domésticas

Pese a que por un lado pueda suponer ventajas para el hogar que los precios se mantengan o caigan, también incluye riesgos altos la nula inflación para las economías domésticas.

inflacion

Pese a que la baja inflación pueda darnos a entender que las economías domésticas solo tienen ventajas, la realidad es otra. Tras todo lo positivo, siempre hay algo negativo a lo que atender, y en este caso la baja inflación también lo tiene. Así que tras analizar las ventajas que supone tener una tasa de inflación baja para las economías domésticas, a continuación vemos los riesgos a los que nos sometemos con este tipo de valores, que además son tema de preocupación ya en el mundo económico y financiero, ya que no solo se trata de una cifra que afecte a lo familiar, sino también al sistema económico de manera más globalizada.

La bajada de los precios produce en el consumidor una idea confusa sobre el valor real del producto y del servicio. En la mayoría de los casos, al ver que éste cae de precio, prefieren esperar y comprarlo más adelante. Pero esta forma de razonar tiene consecuencias nefastas en la economía de los negocios, y luego en la propia economía doméstica.

Al reducirse el consumo a mínimos, son muchas las empresas que comienzan a notar una acumulación de stock. En muchos casos, se opta por bajar aún más los precios, lo que repercute en el primer párrafo y se crea un círculo vicioso que no tiene freno. pero lo peor que puede ocurrir no es esto, sino el paso siguiente que se puede dar, que no es otro que la reducción en producción de productos, y la bajada en la oferta de servicios, lo cual viene siempre acompañado de una reducción de plantilla.

En el momento en el que nos encontramos con una reducción de plantilla importante en la empresa es cuando el círculo anterior se complica. Ahora el consumo no solo está por los suelos porque el consumidor con dinero no quiere comprar porque considera que las cosas aún bajarán más, sino que también el consumidor que se ha quedado sin trabajo, y por ende sin ingresos, no puede consumir por ésta razón. Así tenemos que el consumi va en picado, y no queda otra que seguir bajando precios o seguir reduciendo producción hasta que algo cambie en el algoritmo económico.

Si bien es cierto que el que tiene capital y puede gastarlo está de enhorabuena con una inflación baja, no lo es para todo el mundo, y la situación puede convertirse en realmente peligrosa para el conjunto de la economía.

Imagen: Eneas

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