La desigualdad más grande de España es su nivel de desempleo

La alta tasa de desempleo, combinada con la baja inflación, y el escaso crecimiento son un problema muy grave para España que la convierte en una de las que más sufre la crisis.

desigualdad

El nivel de desempleo en España nos califica como uno de los países del mundo en los que la tasa de paro es mayor. De hecho, si tenemos en cuenta la EPA, y asimilamos sistemas de medición del desempleo más estrictos, como los que se utilizan en Estados Unidos y se tienen en cuenta todos aquellos desempleados que ya no buscan trabajo por desánimo, o aquellos que han desaparecido por la misma razón de cualquier estadística, se calcula que el paro en nuestro país estaría cercano al 32%. Eso a nivel general, porque en los sectores más jóvenes la cifra oficial de más del 50% se dispara.

Cuando se habla de desigualdad, muchos piensan en la diferencia entre ricos y pobres, sale a la luz la dura normativa que pena al contribuyente de a pie, y deja como si no hubiese pasado nada al grande. A aquel que ingresa, pero que puede pagar legalmente un 1% como en el caso de las SICAV. Todo esto hace que para algunos economistas como por ejemplo Tomas Piketti, España tenga una situación única en Europa, y no precisamente para bien, sino todo lo contrario. Aunque hemos hablado del tema en muchos artículos que publicamos hace algunos meses, creo que lo que contamos a continuación os va a resultar muy interesante.

Para el economista y director de Estudios de la Ècole des Hautes Études de París la situación es clara. La mayor desigualdad a la que se enfrenta Europa es la que está relacionada con el alto desempleo, la cual está relacionada con la crisis, con la recesión y con la austeridad. La solución pasa por salir de ese bucle, porque el funcionamiento, es bien conocido por el sector, y no genera sino más desigualdad, más pobreza, y más desilusión.

El bucle del desempleo

Si tenemos un alto desempleo como ocurre en España, y a eso además le sumamos salarios precarios, con una baja contratación por la baja demanda, la conclusión es que el desempleo o se estanca o crece. Si se estanca, los parados de larga duración se mantienen como tal, aunque pierdan derecho a prestaciones. Si crece, significa que los parados de larga duración, los que ya había, compartirán ciclo con más parados que se van sumando. Y si hay más paro, es porque hay menos industrias, menos comercio y en definitiva menos actividad. Eso hace también que los precios bajen, y si bajan los precios, bajan los beneficios. Total, más paro. Y con precios bajos, la inflación se queda a cero. Por lo tanto, riesgo de deflación. O sea, un verdadero desastre.

La deuda y la inflación

El hecho de que la inflación esté en cero, o incluso en cifras negativas, no es algo de lo que podamos alegrarnos. Ya hemos visto cuáles son las consecuencias que menos se ven de este fenómeno, pero en términos macroeconómicos que la inflación sea baja no ayuda en el pago de la deuda. Y en el caso español, esa ayuda del mercado nos vendría muy bien, ya que cabe recordar que por primera vez en la historia vamos a tener una deuda total de casi el 100% del PIB.

Si sumamos todas esas variables, y nos centramos en el panorama doméstico, tenemos que los salarios de los que todavían conservan su trabajo han caído. Los precios no suben, pero el salario ya no da para comprar lo que podíamos adquirir antes. Menos aún cuando ese sueldo debe servir de sustento a más de un miembro de la familia, porque es ya raro encontrar alguna en la que ninguno de los que conforman la unidad familiar no le haya afectado el drama del desempleo. Y esto genera desigualdad. Se supone que esa masa de trabajadores, que lo son la mayoría de los contribuyentes, están condenados a estar peor, y nadie hace nada para solucionarlo. Más aún, tienen que vivir con el temor de estar todavía más abajo, en caso de que ocurra cualquier cosa que les haga perder su empleo.

Por si fuera poco, si el trabajo y el esfuerzo que hagamos en éste, no van a conseguir que salgamos adelante, es decir, las expectativas que nos propone de vida no son las de antaño, va a ser difícil mantener la que es una estructura social arraigada de la cultura del empleo. Y quizás todo esto que estamos haciendo, o que hacen nuestros políticos, dañe más las bases de la sociedad de lo que realmente se ha llegado a plantear. Está claro que nos hemos alejado del buen camino, y no solo el economista Tomas Piketti lo piensa. Ahora habrá que ver si se escucha a los que saben de esto, o si se sigue haciendo caso omiso. como hasta ahora.

Vía: El Economista

Imagen: Lanpernas Dospuntozero

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