La caída de la población de España y las consecuencias económicas

Las consecuencias económicas de una caída de la población como la que está experimentando España van a pasarnos factura en muchos más aspectos de los que hemos pensado.

españa

Estos días estamos viendo varios informes relacionados con la caída brutal de la población que llevamos experimentando desde 2012. Lo cierto es que cuando hablamos de que la población de un país envejece, como ocurre en el caso de Europa, pero que ahora también disminuye en cuanto a los números totales, no siempre somos capaces de entender cómo afecta esto a toda la economía a nivel general, tanto a aquella macro como la que se refiere a la parte doméstica. Y viendo que el tema está de plena actualidad, hoy en A Fin de Mes intentamos entenderlo a fondo.

Reorganización de servicios

Si somos menos población, y sobre todo si ésta se dispersa, de deben reorganizar todos los servicios de tal manera que aquellos que los rangos de población más amplios de personas de una misma edad necesiten. Así por ejemplo, con la natalidad en picado, será complejo que las escuelas públicas actuales se mantengan tal y como están hoy. Lo mismo ocurre con los hospitales, con los servicios de atención local o con cualquier otro tipo de derecho que tengamos y que se ofrezca de forma estatal. Y eso supone que en muchos casos tendremos infraestructuras vacías, con el coste que suponen, y en otros nos hagan falta nuevas, con la inversión que requieren.

Impuestos

Si somos menos, se recauda menos. Además del paro en España que hace que la recaudación por impuesto directo no sea tan positiva como se espera, el problema de que se reduzca la población, y sobre todo la natalidad es que el sistema fiscal tal y como lo hemos organizado se vendría abajo. Entre el gasto público que supone mantener a los que al llegar a cierta de edad ya no trabajan, y los nulos impuestos directos que suponen las capas de población más jóvenes y los parados, no parece que el colapso sea una utopía, sino más bien todo lo contrario.

Pensiones

El actual sistema de pensiones se basa en el hecho de que los actuales contribuyentes pagan las de los jubilados de ahora mismo. Es decir, lo que estamos actualmente pagando no es para nosotros, sino para aquellos que actualmente gozan del derecho de pensión. Y para que los que actualmente somos activos podamos cobrarla, tiene que haber nuevos contribuyentes que aporten ese capital de pago. Y si la población baja, las cuentas no salen haciendo que el sistema se desmorone.

Emigración

Sin embargo, aunque la emigración sea una causa directa de la caída de la población en España, es también una consecuencia que puede incidir en nuestra economía. Si la falta de empleo actual hace que nuestros jóvenes hagan las maletas y salgan del país también perdemos a un montón de profesionales que en realidad hemos formado con el dinero de todos y que probablemente conseguirían en común mejorar la actual sociedad en la que vivimos. Esto supone que en realidad perdemos por varios lados. Perdemos talento. Perdemos futuro. Y perdemos población. Es decir, la consecuencia este triple en este caso.

El problema de la caída de la población en España, así como en el resto de Europa no es nuevo. De hecho, hace años que nuestra población envejece a mayor ritmo que los nacimientos registrados. Con ello tenemos que solo la inmigración hacía que la población joven tuviese una mayor incidencia. Pero en el caso español, precisamente por la crisis económica y los problemas relacionados con el desempleo estamos consiguiendo que los inmigrantes que tenían ya hechas sus vidas en nuestro país hagan las maletas, y que los jóvenes que debían incorporarse al mundo laboral sigan el mismo rumbo. Es por ello que nuestra población en general registra con el último dato hasta dos años de descensos.

Pero no se trata como hemos visto de una estadística más por país, se trata de un dato al que no deberíamos perder la pista y por las consecuencias que puede suponernos de cara al presente más inmediato, y al futuro más cercano. Afecta también a nuestra evolución como sociedad y sobre todo nos afecta a todos. Afecta a los negocios, afecta a los trabajadores, a los empresarios y a los funcionarios. No hay nadie que se libre de las consecuencias brutales de la falta de natalidad y de la caída de la población en general. Pero por alguna extraña razón, a nadie parece preocuparle públicamente, o al menos no excesivamente este hecho. Y lo peor de problemas con tan graves consecuencias es que si no ponemos a tiempo medidas para evitarlos, podemos intentar que aquello de tapar el sol con un dedo sea la única solución factible al conflicto. Y no es una solución me temo.

Imagen: Contando Estrelas

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