Hacienda rectifica las limitaciones del crowdfunding a inversores profesionales

El crowfunding es un sistema de financiación que estaba funcionando a emprendedores y pymes, pero el gobierno lo limitó. Ahora cambia de idea para grandes inversores.

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El crowdfunding estaba funcionando como un gran sistema que permitía a las ideas innovadoras y a los proyectos empresariales más nuevos tener nuevas vías de financiación en parte porque eran más ventajosas, en parte para sustituir a unos bancos que les ahogaban con cientos de exigencias. Para muchos era la funanciación del futuro, que además cambiaba completamente la figura del inversor y la convertía en una parte fundamental de un proyecto que se supone le era o bien familiar, o bien interesante o bien rentable de cara al futuro. El inversor en crowdfunding puede ser cualquiera, no se necesitan grandes fortunas, y además son gente que apuesta por un determinado producto o servicio antes de que éste se desarrolle porque cree en él.

Pero como casi todo lo nuevo que toca España, cuando los políticos se ponen a legislar, hay mucho que decir al respecto. Hace unos cuantos meses que el gobierno introdujo una limitación al crowdfunding. Cada particular solo podía invertir 3000 euros por proyecto y un límite máximo para este tipo de inversiones de 6000 euros en 12 meses. Como si no pudiésemos hacer lo que mejor nos plazca con nuestro dinero. Pero claro, resulta que en este nuevo negocio que punta fuerte, también había inversores de los de toda la vida, los cuales parecen haber alzado la voz ante Hacienda, que ahora rectifica en parte la norma.

Esta semana que estamos por finalizar, el ministro Montoro compareció y añadió un pequeño cambio en la ley que regula el crowdfunding. No habría límite de inversión para los considerados inversores profesionales. Estos pueden invertir cuánto quieran. ¿Y quiénes son los inversores profesionales? Pues según ha explicado el propio titular de Hacienda aquellos que tengan unas rentas de al menos 100.000 euros. Vamos, unos pocos privilegiados que en la mayoría de los casos viven de esto desde hace tiempo y se pueden permitir convertirse en un enlace que complique o que se lleve comisión en las inversiones de los particulares.

Hasta ahora el crowdfunding tenía la particularidad de ser para todos. Adaptado a cada cual en la medida de sus posibilidades. Pero con unas cifras de inversión tan bajas limitadas por ley, será difícil que los que empiezan a obtener beneficios de este sistema puedan llegar a ser, al menos fácilmente inversores profesionales. Y a los que lo son, se les facilita mantenerse como tal en una escala que vuelve a hacer diferencias. Y yo me pregunto, ¿por qué limitar el crowdfunding si además las garantías bajo las cuales se hizo la norma ni siquiera pueden cumplirse en la mayoría de plataformas? No entiendo nada.

Imagen: Medialab Prado

Vía: El Economista

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