Factura electrónica: ahorro de dinero y al medioambiente

La factura electrónica empieza a ganar la batalla a la factura en papel y el ahorro en gestiones, dinero y daños medioambientales se nota bastante en el ámbito empresarial.

factura electronica

Pese a que son todavía muchos los consumidores reticentes, sobre todo las personas más mayores, menos acostumbradas a los medios electrónicos, la factura sin papel comienza a cobrar fuerza. De hecho, no son pocas las empresas que han apostado por colocarla como estándar. Tanto en el caso de telefónicas móviles low cost como Pepephone que ya no permiten el uso del papel, como de grandes corporaciones como Telefónica que la han introducido de manera gradual y como opción aunque preferente si el cliente no reclama lo contrario.

No es para menos que estemos viviendo un boom en la eliminación del papel. Los gastos que le suponen a las grandes compañías la emisión de la factura en papel tradicional, junto con el envío a casa del destinatario son de media 4,95€ más caros que los relacionados con la factura online. Además, el ahorro en personal dedicado al servicio también cuenta a la hora de sumar costes que las empresas pueden recortar sin necesidad de suponer grandes cambios de cara a su funcionamiento, ya que la factura electrónica cabe recordar que es igual de válida que la factura en papel.

Pero al gasto de papel y de envío de la factura en papel, así como a los relacionados con personal dedicado a la tarea, hay que sumarle también el impacto en el medioambiente. De hecho, ese es el argumento más valorado para anunciar el cambio por las empresas que argumentan el ahorro de papel como principal motivo para renunciar a este alto coste. Y la verdad, aunque se trate de publicidad que busca mejorar la imagen de la compañía, es cierto que en parte llevan razón, ya que son toneladas de papel las que se ahorran al año, y con ellas, un daño importante a bosques y árboles.

Sin embargo, la opción de la factura electrónica no parece ser la solución para todos los clientes, más aún ahora que con la nueva ley, a partir de 2015 en el caso de la administración pública será completamente obligatoria. De hecho, es necesario invertir recursos para enseñar a los mayores a gestionar este tipo de envíos, a hacer las consultas de sus gastos diarios o mensuales, y sobre todo a perderle el miedo a lo electrónico. Si esto no se hace, sería impedir a buena parte de la población un derecho fundamental. Y eso es lo único que cabe destacar como negativo, con lo que aún hay tiempo para cambiarlo.

Vía: El País

Imagen: fernand0

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