España es incapaz de luchar contra la pobreza infantil

El problema de los españoles se agrava cada vez más. Somos ya la sociedad más desigual de toda la Unión Europea, y la pobreza infantil que acumulamos no es la de un país de primer mundo

pobreza

El paro es nuestro gran problema. Lo sabemos los españoles que así lo indicamos en la última encuesta realizada por el CISC. Lo sabe Europa que cada día se queda más alucinada del nivel de desempleo que se puede alcanzar en un país sin que haya un estallido social. Y lo saben nuestros políticos, que intentan maniobras a su manera en gran parte de los casos negando algo que es obvio o eliminando de la agenda el dilema en sí mismo para no generar debate sobre lo que importa. Pero el desempleo tiene más caras que la de no poder tener derecho al trabajo, y las consecuencias de éste aún empezamos a probarlas ahora. Y el futuro, de continuar así, será realmente negro.

La pobreza infantil en España está alcanzando cuotas que podrían definirnos más como un país del tercer mundo que como uno de primer mundo. Las organizaciones sin ánimo de lucro se han visto desbordadas por la llegada en masa de familias que realmente no tienen como alimentar a sus pequeños. Los colegios no saben cómo resolver un problema que a ellos también les afecta, pese a que no tengan ni los medios, ni la autorización para solucionarlo. Y mientras, el Estado, que sería quien tiene que frenar todo esto, está más preocupado de mantener el déficit dejando intactos los privilegios de unos pocos, que de solucionar el que no es un problema en sí mismo, sino la consecuencia de uno que no se han preocupado de arreglar de verdad.

Emprended dicen. Como si aquello fuera la panacea. Hay que invertir el paro y encima pagar para trabajar desde el primer día. Hay que olvidarse de que nuestro poco dinero vaya a darnos beneficios, porque ese es el riesgo del emprendedor. Pero con Hacienda hay que cumplir, sea como sea. No se puede pensar en que nos lo den todo hecho, afirman. Pero resulta que los que se lo damos todo hecho a ellos somos los ciudadanos. Ciudadanos que a día de hoy pagamos las consecuencias de todos los desfases políticos y bancarios, y a los que todavía se nos tiene la insensatez de pedir más sacrificio y que seamos partícipes de una economía que tal y como está planteada no funciona. Somos el país más desigual de toda la Unión Europea. Y según la propia Europa somos incapaces de luchar contra la pobreza infantil al ritmo que crece. Pero aún habrá quién diga que la culpa, es de los españoles de a pie.

Imagen: @Cristianhold

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...