Diferencias entre tarjetas de crédito y de débito

Hoy explicamos uno de esos conceptos básicos que nos pueden ahorrar muchos rompederos de cabeza. La diferencia entre tarjeta de crédito y débito.

tarjeta credito

Aunque puede parecer obvio para todos nuestros lectores que tienen sus finanzas muy bien controladas y están al día de todos los métodos de pago que existen apostando siempre por el que más económico les sale, no lo es tanto, ya que las tarjetas de débito y las tarjetas de crédito son para un ciudadano de a pie poco metido en el mundo del dinero de plástico la misma cosa. Tampoco es un razonamiento tan alocado ¿al fin y al cabo, a simple vista cuál es la diferencia entre la una y la otra? Ninguna.

Sin embargo, como podrás haber ya supuesto, las diferencias son notables. Cada una de ellas tiene unos costes diferentes, unas finalidades específicas y se recomienda a uno u otro tipo de público. Cada vez está más generalizado que con una cuenta nos asocien varias de éstas, pero en realidad, en muchos casos el usuario no sabe bien a lo que se atiene, ni cuáles son las diferencias que hacen que una sea mejor o peor que la otra en su caso particular. Así que esta tarde, en A Fin de Mes, enfrentamos tarjetas de crédito vs tarjetas de débito.

Diferencias entre tarjetas de crédito y de débito

Tarjetas de crédito: en realidad permiten al cliente disponer de un dinero que no tiene y devolverlo a plazos. Son ideales para los que no llegan a final del mes, o prefieren racionar sus gastos, pero realmente peligrosas si no echamos bien las cuentas. Este tipo de tarjeta se asocia a la cuenta únicamente para los cobros, y la disponibilidad del dinero no depende de ésta, sino del crédito que te haya aprobado la entidad. De forma general el coste de mantenimiento general es superior al de las tarjetas de débito, y tienen intereses y comisiones asociadas al uso en cajeros automáticos y en las compras habituales.

Tarjeta de débito: es simplemente un plástico que te permite de disponer de tu dinero que tienes en la cuenta bancaria a la que está asociada, bien para una compra, bien para efectivo en los cajeros automáticos. Es decir, solo podrás sacar o pagar con aquello que ya tienes. Por lo general las comisiones de mantenimiento son bajas, en muchos casos, gratis. Además, a no ser que saques en cajeros que no son de tu entidad o no están indicados como asociados a ella, no se te cobra por la disposición de efectivo.

Imagen: Federico Picone

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