Cosas que nunca deberías pagar en metálico

Aunque pagar las compras en metálico puede ser un buen ahorro de dinero porque controlamos mejor el gasto, no siempre conviene en cualquier compra. Hoy analizamos aquellas que debes evitar.

dinero metalico

En A Fin de Mes hemos hablado muchas veces de las tarjetas de crédito y débito. Y en casi todas esas ocasiones, al menos cuando el tema sobre el que versaba el artículo hacía referencia a los gastos, os recomendábamos el pago en efectivo para un mayor control de la economía doméstica. Pero ya se sabe que todas las reglas tienen sus excepciones, y en este caso, no iba a ser menos. Así que hoy queremos hacer una lista de todas esas cosas que por una u otra razón no deberías pagar en efectivo, aunque siempre hayamos defendido que como norma general el metálico era la mejor de las opciones.

Las razones por las cuales aparecen estas excepciones a la norma de que gastamos menos cuando llevamos dinero en efectivo para efectuar las compras, son principalmente porque con la tarjeta nos ganamos ciertos privilegios. De hecho, ese dinero de plástico tiene en sí mismo una serie de ventajas por los seguros de los que dispone o por los servicios que nos ofrecen los bancos con los que las tenemos contratadas de los que no siempre somos conscientes. Y como de lo que se trata es de ahorrar dinero, pero también malos tragos, vamos a recopilar todas esas compras que deberías pensar en tramitar con una tarjeta de crédito o débito, según sea el caso. Y muy probablemente más de una te sorprenda.

La tarjeta es mejor para comprar todo esto

  • Productos de electrónica de consumo: la electrónica de consumo se ha convertido en uno de nuestros fuertes en cuanto al consumismo en el que vivimos. Pero las cosas que compramos no siempre nos convencen o salen tan buenas como podría parecernos. Se puede recurrir a seguros que cubran los daños, los cuales tienen un coste a añadir que a veces merece la pena considerar. Pero con muchas tarjetas de crédito y débito, todas las compras quedan protegidas por un período que debe estar determinado en el contrato, y en muchos casos, esa cobertura es mayor que la que ofrece el fabricante. Como siempre, nos tocará leer la letra pequeña para saber si en nuestra entidad podemos disfrutar de un privilegio semejante.
  • Productos en tiendas de rebajas con políticas de cambio estrictas: hay ciertos productos identificados como saldos que apenas nos dan tiempo de devolución en caso de que cambiemos de idea. Sin embargo, si lo pagas con una tarjeta de crédito y colocas el pago a final de mes, o lo fraccionas, conseguirías aumentar ese tiempo de devolución máximo, ya que sería la aseguradora la que cubra el importe gastado al no existir política en la tienda que lo permita.
  • Productos de segunda mano en tiendas habilitadas para su venta: los productos de segunda mano por lo general, tienen una garantía específica dependiendo del bien que compremos. Esta garantía suele ser mucho menor a aquella que nos ofrecen los productos nuevos, y eso en cosas como la electrónica puede jugarnos una mala pasada. Así, en caso de que quieras aprovecharte de alguno de ellos, te recomiendo fraccionar el pago con la tarjeta de crédito. ¿El motivo? La mayoría de ellas incluyen seguros que cubren dicha compra hasta el momento de la cancelación total de ésta. Es una forma simple de ampliar la garantía siempre que tu banco te lo permita.
  • Tiendas que incluyan descuentos por el pago con una determinada tarjeta: muchas tarjetas están asociadas a ciertos privilegios o tienen vigentes ciertas promociones por utilizarlas. En estas ocasiones, conviene sacar esta forma de pago controlando que el gasto que hacemos se corresponde con el que realmente necesitamos, ya que según para qué cosas, este tipo de ofertas nos hacen consumir más de lo que deberíamos. Así que aprovechémoslas, pero con moderación y sentido común.
  • Alquiler de vehículos: en la mayoría de los casos ya no se permite el pago en metálico de un alquiler de coche. Pero de darse el caso de que tengas ambas opciones, la tarjeta te cubre en algunos supuestos de accidentes o siniestros, algo que no conseguirás pagando en efectivo.
  • Billetes de avión, tren o cualquier otro transporte publico: en este caso, la recomendación de utilizar la tarjeta no es una casualidad. Aunque en cada caso es diferente el seguro asociado a ésta, lo cierto es que te protegería en caso de accidente. En cambio, la compra en efectivo te dejaría sin ninguna posibilidad de hacer una reclamación rápida, y en caso de que algo te ocurriese, aunque luego se depurarían responsabilidades, tendrías que correr con todos los gastos si no tienes otro seguro que te los acepte. Algo que no es habitual, y que de todos modos, habría que pagar aparte. Así que, siempre que puedas, usa tu tarjeta para esto.

¿Crees que hay alguna otra compra que conviene pagar con tarjeta?

Imagen: Martin Fisch

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