¿Condiciona tu cerebro las decisiones económicas que tomas?

Las finanzas personales siempre nos ocasionan ciertos rompederos de cabeza. Hoy queremos compartir contigo cómo tu cerebro puede engañarte al tomar decisiones.

cerebro

No es la primera vez que en nuestro blog sobre economía doméstica A Fin de Mes te hablamos de cómo el marketing en espacios como los centros comerciales es capaz de modificar tu comportamiento hacia las compras. Sin embargo, son muchos los estudios relacionados con la temática que demuestran que no solamente los estímulos del exterior son capaces de hacerte cambiar de idea, sino que también algunas condiciones propias influyen en tomar determinada decisión.

Precisamente de lo que queremos hablarte hoy es de algunos de los muchos experimentos que se han llevado a cabo y han demostrado que tu cerebro te puede engañar a la hora de tomar la decisión económica más rentable para ti. Es decir, en muchas ocasiones, sin siquiera darte cuenta tu cerebro te miente y te hace equivocarte. ¿No tienes ni idea de lo que se está hablando? ¿Te gustaría entender si realmente te está ocurriendo esto a ti? A continuación vas a poder descubrirlo.

El miedo a perder más allá de la rentabilidad de ganar

Uno de los estudios más interesantes que hay respecto a cómo nos comportamos los humanos ante la posibilidad de conseguir rentabilidad en ciertos aspectos de la vida fue el que capitanearon Carneggie Mellon y Iowa en la Universidad de Stanford. ¿En qué consistía la prueba? Muy sencillo:

Los participantes en la investigación recibían 20 monedas de un dólar cada uno. A todos ellos se les daba la oportunidad de apostar una moneda en un sencillo juego en el que se tiraba al aire una moneda. Si ésta caía de cara, se le otorgaban 2,5 dólares. Si caía de cruz, perdían el dólar. Al mismo tiempo, también se daba a los participantes la oportunidad de conservar el dólar sin más.

Si analizamos la propuesta que se llevaba a acabo en este estudio, la lógica parece indicar que la rentabilidad que se obtiene en la apuesta es realmente elevada. Al fin y al cabo, solo hay que suponer que la moneda va a caer la mitad de las veces por cada lado. Y por tanto, bajo un sencillo cálculo, se obtendrá el 25% de rentabilidad, es decir 1,25 dólares por cada dólar que se apuesta. ¿Es posible negarse a la apuesta ante tal escenario? El estudio ha demostrado que sí.

De hecho, las conclusiones publicadas por la Universidad de Stanford respecto a este experimento son bastante claras. El 58% de los participantes prefería no apostar. Es decir, que pese a un escenario realmente fácil en el que ganar más dinero, la mayor parte de las personas tienen más miedo a la pérdida que ansias de ganancias. Y eso indica que nuestro cerebro nos engaña, porque si se utilizará la lógica, todos ellos apostarían para obtener más.

Emociones a flor de piel

Sin embargo, si te has quedado sorprendido por el anterior experimento, que deja claramente en evidencia a nuestro cerebro, te llamará aún más la atención este otro estudio. En realidad, el directos de esta otra investigador también participó en la anterior. En este caso, quería probar si las emociones tienen realmente un peso importante en nuestras decisiones económicas. Te contamos cómo funcionaba la nueva tesis de Baba Shiv, profesor de la Universidad de Sanford.

En este caso se pedía a los participantes que memorizasen un número. A todos ellos se les dividió en dos grupos iguales. A uno, se les pidió que se aprendiesen de memoria un número de hasta 7 dígitos. A los otros, tan solo que memorizasen uno de dos cifras. En cuanto se lo sabías, se les llevó, de forma individual a una sala en la que podían elegir su recompensa. Había dos opciones: tarta de chocolate y macedonia de frutas.

¿Sabes qué fue lo que ocurrió? Pues que la mayor parte de los participantes que habían memorizado el número de más dígitos, se permitieron el «lujo» de comerse la tarta. En cambio, los que habían memorizado el más corto, eligieron en su mayor parte la macedonia.

No se trata de que justo se seleccionase por un lado a los apasionados de la fruta, y por otro a los fans del dulce. El estudio era aleatorio. Lo que ocurrió fue que emocionalmente, el esfuerzo de memorizar un número de siete cifras hace que se desencadene un efecto de poder permitirse la tarta. Sin embargo, aquellos que pasaron por un menor esfuerzo asumen, sin haberlo siquiera pensado, que les basta con la macedonia.

Ahora que sabes cómo funciona tu cerebro, para no equivocarte en tus decisiones económicas, te animo a pensarlas fríamente no una, sino varias veces.

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