¿Cómo funciona el mercado laboral austríaco del que tanto se habla?

Modelo trabajo austriaco

Mucho se ha hablado del mercado laboral en la actualidad. De hecho, pese a que el PP y el gobierno dicen acertada la reforma laboral, desde la Unión Europea y otros organismos internacionales no se tiene la misma visión. Es verdad que algunos han alabado algunas de las medidas e incluso algunos resultados, pero no es suficiente lo que se ha hecho. Los teóricos apuntan a un modelo que se considera perfecto; es el modelo austríaco. Aunque decir que es perfecto es decir mucho, hoy queremos hablarte de él para que sepas de qué te hablan cuando hacen menciones a éste.

El modelo austríaco es sustancialmente diferente al español. De hecho, es diferente a la mayoría de modelos laborales europeos. Eso sí, en Austria se puede presumir de tener uno de los mejores datos de desempleo, los cuales apenas han sufrido subidas con las crisis. Quizás por eso, por su estabilidad y por lo diferente que resulta es que llama la atención y para algunos expertos se convierte en el modelo ideal. A continuación te contamos qué es lo que hacen los austríacos para presumir de tan poco desempleo y de no tener protestas y manifestaciones aún pese a que el trabajador no recibe indemnización por despido.

Claves del modelo laboral austríaco

Para entender el modelo laboral austríaco hay que remontarse al año 2003. En realidad, es bastante nuevo, pese a que se hable de él como si fuese algo que lleva años siendo utilizado por el país de los Alpes. La propuesta surgió de un acuerdo entre los principales partidos, y la idea era claramente reducir la rigidez del mercado laboral, favoreciendo tanto el despido cuando la empresa lo necesitase, como la contratación más simplificada. Al mismo tiempo, se pretendía mantener los derechos de trabajador casi intactos. ¿Y cómo es posible mezclar en un solo sitio todo esto? Pues a continuación vas a entender esa utopía que a muchos apasiona del modelo de trabajo de Austria.

En Austria, las empresas no tienen que pagar indemnizaciones por despido. Por lo tanto, el despido se hace mucho más simple, ya que a la empresa no le supone un montón de gasto como si ocurre en España y en otros países. Pero ¿entonces dónde se quedan los derechos de los trabajadores? Aquí entra la clave del modelo. El trabajador tiene algo a lo que llaman mochila que le acompaña a lo largo de toda su vida. Esta mochila se va llenando de un montón de dinero a medida que va acumulando años y salarios. Todos los empleadores están obligados por ley a depositar en ese fondo un 1,53% del salario bruto de cada uno de los trabajadores en Austria.

¿Y qué se hace con ese dinero? En realidad, ese dinero se va acumulando, pero también crece por sí mismo. El total del capital es gestionado por cajas de ahorros, las cuales deben buscar invertirlo para rentabilizarlo. Sin embargo, para evitar que en algún momento el sistema fracase, y todo ese dinero de los trabajadores quede en entredicho, el Estado garantiza al 100% todo el capital que se encuentre ahí. Así, a medida que se trabaja, la mochila aumenta. Pero si se está en el paro, esa mochila también aumenta gracias a la búsqueda de la rentabilidad de ese dinero.

¿Y cuándo puede acceder el trabajador a esa mochila? Pues en realidad esa mochila que plantea el modelo austríaco es del propio trabajador. Por lo tanto, en el momento en el que una empresa le despide, el trabajador puede acceder a ese dinero. Y esta indemnización con un modelo tan particular es en realidad completamente compatible con la prestación por desempleo a la que el trabajador tenga derecho. Es decir, se cobran ambas cosas.

Pero lo más curioso es que ese dinero, que en principio sería una fórmula válida para quitarle a la empresa la responsabilidad de pagar esas indemnizaciones por despido, se puede utilizar para otras cosas. De esa manera, si un trabajador decide montar su propio negocio y darse de alta como trabajador por cuenta propia, puede rescatarlo. En caso de que todavía le quede dinero en la mochila, ese capital va a complementar su jubilación. Además, en caso de que el contribuyente muera, esa mochila pasa a sus herederos. ¿No suena nada mal, verdad?

Que Austria tenga entre un 3,8% y un 5% de paro y que apenas haya crecido en la crisis es lo que hace que el modelo austriaco para la gestión laboral sea el preferido de muchos. ¿A ti qué te parece?

Imagen: Karsten Hitzschke

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