4 Ideas que te facilitarán el ahorro para tu jubilación

Aunque la edad de tu jubilación esté muy lejos, puedes ir pensando en algunas formas de ahorro y de cómo rentabilizarlo con vistas al futuro. Son buenas opciones los planes de pensión y otros productos financieros para diversificar.

Fórmulas de ahorro para tu jubilación del mañana

Ya van muchos años promocionando los planes de pensiones y lo que al principio parecía poco menos que una innovación para visionarios y personas con grandes conocimientos económicos, ahora se está convirtiendo en una de las posibles tablas de salvación para cuando llegue la jubilación y debido a esto son cada vez más las personas que apuestan por ellos para asegurarse el futuro.

Los políticos lo van avisando cada vez con más claridad, ya sea a favor o en contra, lo que desgraciadamente parece ir quedando claro es que el sistema actual de pensiones no está muy asegurado y que tocará buscarse otro tipo de ahorros compensatorios para complementar la que pueda aportar la Administración del Estado. He dicho tocará pero en realidad es que toca, ya no se puede esperar más, es el momento de pensar, tengas la edad que tengas cuanto más joven seas mejor, en fórmulas de ahorro para tu jubilación del mañana (casi suena hasta a guión de película).

Sin trabajo y ahorrando

Se que resulta muy duro lo que voy a decir pero así de cruda es la realidad: ¿Cómo es posible plantearse ahorrar para la jubilación, para compensar la futura pensión posible, cuando todavía no tengo trabajo, ni muchas posibilidades de encontrarlo? Es verdad, y además, cuanto más tarde se encuentre menor será la cuantía de la posible pensión, ya que se van retrasando las posibles aportaciones a la Seguridad Social. Pero no queda otra que coger el toro por los cuernos, de lo poco o mucho que vayas consiguiendo, una cantidad, por pequeña que sea, la tienes que ir guardando y haciéndolo de modo que no pierda valor sino que lo mantenga o aumente.

Tienes que abandonar la idea de que ahorrar es acumular cada vez más dinero. Se trata más bien de ahorrar con objetivos concretos que motiven la distribución de tus gastos, una de las principales fuentes de ahorro dentro de la economía doméstica. Y evitando a la vez endeudarte, buscando financiación para costear gastos que con cierta previsión podrías hacer al contado: las vacaciones, los gastos de Navidad…

Empieza por ahorrar creando un fondo de emergencia para gastos imprevistos, si estos afortunadamente no llegan, puedes ir guardándolo para complementar tu futura pensión, que ese sí puede ser no un gasto imprevisto, sino un no ingreso imprevisto. Las cuentas remuneradas o los seguros de ahorro son un buen instrumento para ir aportando dinero a este fondo de emergencia.

Si eres joven y no tienes trabajo estable quizá no sea el momento de suscribir un plan de pensiones, porque además estarás pensando en ahorrar para otro tipo de gastos: compra o alquiler de vivienda, coche, estudios; pero siempre puedes acceder a otro tipo de productos de ahorro.

A las cuentas remuneradas o los seguros de ahorro, ya mencionados, les puedes añadir otros métodos de ahorro sistemáticos como los fondos de inversión, que se ajustan de manera personal a tus necesidades reales y aportan una mayor flexibilidad a la hora de gestionarlos, pues ante cualquier imprevisto (disminución de salario, paro, compra de vivienda) te permiten rescatar en cualquier momento las aportaciones económicas realizadas, tanto parcial como por completo.

Pensando pronto en la jubilación

Cuando llegue la hora de la jubilación tu poder adquisitivo va a disminuir si tus ingresos se reducen sólo al cobro de la pensión, por lo que es necesario que te plantees modos de ingresos complementarios. Por eso, comenzar a ahorrar pronto con ese fin, entre los treinta o cuarenta años, es la mejor idea; cuanto antes empieces mayor será el colchón de ingresos disponibles.

Puede que por edad esté tan lejos tu jubilación, que ni siquiera te plantees lo que pasará entonces, preocupado ahora por objetivos más inmediatos: comprar una vivienda, rentabilizar el dinero o permitirte algún que otro capricho. Pero nada de eso impide que reserves una pequeña aportación económica todos los años y con flexibilidad, para variarla en cualquier momento y en función de los ingresos de los que dispongas, que es la manera de ahorrar para la jubilación.

Posibles opciones para ahorrar para tu jubilación

En concreto puedes suscribir un plan de pensiones en cuanto consigas un empleo estable, destinando la cuota mensual que consideres más oportuna. Puedes empezar con aportaciones modestas, tampoco hace falta aportar un capital muy importante, bastará empezar. Ya habrá tiempo, a medida que se vaya acercando la edad de tu jubilación, para ir aumentándolo de manera progresiva.

Es conveniente contratar también un fondo de inversión, por eso de diversificar los productos para evitar riesgos y no centrarse únicamente en uno. Pero huye de la inversión pura y dura, aunque te ofrezca una alta rentabilidad puntual; es preferible que elijas una rentabilidad fija todos los años, aunque sea menor (fondos de renta fija y mixtos), ten en cuenta que tu objetivo está planteado a larga distancia.

Otro aspecto a valorar es la posibilidad de rebajar impuestos en el caso de los planes de pensiones, aunque no se pueda disponer de su capital hasta pasados diez años, y solo si se contrataron a partir de 2015, y los que se exigen a la hora del cobro de los distintos productos financieros contratados junto con las comisiones que conllevan. La suma de todo ello afectará a la rentabilidad de los mismos.

Puedes pensar, estás en todo tu derecho de hacerlo, que todas estas propuestas sólo van orientadas a aportar dinero a los bancos y entidades financieras. Si luego quiebran te puedes quedar sin nada. O no, porque en realidad todas las entidades con sede en Europa están adheridas a un Fondo de seguridad que te garantiza los primeros 100.000 euros en caso de que uno de esos bancos quiebre. Efectivamente, pero ¿quién te garantiza que no pueda quebrar también el Estado?

Cuentan que en una ocasión, durante un vuelo en avión que atravesaba una tormenta, un pasajero se acercó a la cabina y preguntó qué sucedería si un rayo cayese en un motor, a lo que el piloto le respondió: “No se preocupe usted, todavía nos queda otro”. Pero la pregunta del pasajero se repitió una y otra vez, al igual que la respuesta del piloto. Por fin el pasajero preguntó, de nuevo, al piloto: “pero ¿de dónde se saca usted los motores?”. A lo que el piloto le respondió: “de dónde usted los rayos”. La moraleja es aplicable tanto si decides ahorrar para el futuro como si decides no hacerlo, pero, es evidente, que el vuelo, la vida, sin riesgos, pierde su aliciente. Algún riesgo siempre hay que asumir si se quiere seguir viviendo.

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