10 cosas por las que pagarías más siendo turista y no deberías

Si la misión del día a día es ahorrar dinero, no deberíamos perderla en vacaciones. Sin embargo, cuando vamos de turistas nos dejamos encantar por cosas como las que listamos hoy.

turistas

Ahorrar dinero es una prioridad, y seguro que para lograrla muchos de nuestros lectores han decidido suspender las vacaciones. Otros habrán optado por recortarlas e incluso algunos por volver a las vacaciones del pueblo de toda la vida. Sin embargo, si en tu caso te has decidido a intentar mantener las costumbres de siempre y has salido ya o piensas salir de vacaciones, entonces deberías tomar nota de las cosas por las que como turistas solemos pagar mucho más de lo que deberíamos, con el objetivo de evitarlas del listado de cosas que comprar en vacaciones.

Hay que tener en cuenta que además de todos estos objetos o servicios por los que en vacaciones miramos menos el precio, cuando somos turistas y no conocemos el lugar, acabamos casi siempre por pagar más en servicios de restauración porque vamos a esas zonas en las que los precios se disparan, y los visitantes son el público que más les frecuenta. No es lo mismo tomarse un café en la plaza más característica de un lugar, que hacerlo unos metros más allá. La diferencia puede ser pagar el triple. Por eso, además de las cosas a evitar en vacaciones que vamos a detallar a continuación, deberías también revisar las listas de precios antes de ordenar nada o decidirte por un local concreto.

Cosas por las que pagarías más siendo turista

  1. Souvenirs: son la clave de casi todo el negocio del turismo. Al lado de casa no darías un solo duro por esas cosas que cuando estás de vacaciones parecen imprescindibles como recuerdos. Yo la verdad hace mucho que me decidí a evitarlos por completo. Cuando acumulas viajes solo acaban estorbando por casa, y no resultan nada útiles. Además, difícilmente van a recordarte más que otra cosa la experiencia que has vivido.
  2. Lavandería en los hoteles: este servicio se ofrece en la mayoría de establecimientos hoteleros que se dedican a estancias largas. Y la verdad es que su precio suele estar por las nubes. En el caso de que visites destinos europeos durante largos períodos es fácil encontrarte con una tienda en la que tu mismo puedes poner la lavadora y la secadora. Otra opción es llevar más equipaje para evitar tener que necesitar lavar la ropa que tenemos.
  3. Accesorios de los aeropuertos: es difícil que en un viaje no nos pase algo, se nos olvide una cosa imprescindible o acabemos por caer en la tentación de tomarnos un descanso en el aeropuerto. Todo lo que allí se vende tiene sobreprecio, y aunque lo sabemos, en ese momento particular parece que nos importa menos pagarlo. Hay que buscar evitar eso a toda costa para no sumar ceros al presupuesto.
  4. Cambio de moneda: si vas a visitar algún país en el que no se usa el euro, lo mejor es que cambies al menos el dinero que crees que vas a necesitas antes de partir. Hacerlo en las casas de cambio del lugar en pleno centro turístico te saldrá realmente caro. Pero si lo dejas para última hora no te quedará otra y tendrás que pagar por ello.
  5. Tours turísticos: casi siempre estamos a la busca de ellos, pero es difícil que nos planteemos ver ofertas, promociones o al menos comparar las distintas opciones disponibles. Un grave error si queremos mantenernos sobre la cifra de gasto inicial que calculamos.
  6. Minibar: están ahí para tentarte continuamente durante tu estancia en los hoteles. Sin embargo, la diferencia entre comprar las cosas en ellos, y hacerlo en los establecimientos habituales puede ser de tres veces más. Lo mejor es que ni siquiera eches un vistazo para ver qué tal está el surtido.
  7. Servicios y propinas en los restaurantes: más que estar dispuestos a pagarlo, no nos queda otra cuando pedimos la cuenta. En muchos países resulta bastante habitual encontrarse con que el servicio o las propinas se cobran aparte de la cuenta inicial. El susto puede ser grande, así que si viajas al extranjero consulta cómo funciona esto en el país al que acudes.
  8. Puestos callejeros: no importa si son de accesorios, de comida o de bebidas. Los turistas siempre paramos en ellos. Y muchos de los que los tienen, sobre todo aquellos que los colocan en las calles más transitadas saben que allí se pagará un precio más alto por la misma cosa. Así que si quieres viajar ahorrando, evítalos.
  9. Comidas: el mero hecho de querer probar las comidas típicas del lugar no debería ser un motivo para pagar sumas exageradas de dinero. Así que antes de elegir el restaurante típico, compara con los de las calles de al lado y revisa lo que hemos comentado en el punto 7.
  10. Roaming: puedes vivir sin el móvil. Y de ser extremadamente necesario en un viaje largo, lo mejor es hacerse con una tarjeta de prepago del lugar, porque sino, el mero hecho de aceptar una llamada puede salirte por un ojo de la cara. Si tu destino es Europa, puedes consultar aquí las nuevas tarifas para la U.E.

Imagen: eozikune

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...