¿Es una solución de ahorro comprarse una moto?

Comprarse una moto para ahorrar puede ser una decisión acertada si se cumplen una serie de circunstancias, aquí puedes descubrirlas.

moto

Quiero una motocicleta. Así comenzaba una canción de Los Brincos allá por los años 60: “Quiero una motocicleta, que me sirva pa correr”. Tener una moto ha sido uno de los sueños habituales de juventud; unos lo han conseguido, otros no; algunos van a las concentraciones moteras, otros nos conformamos con verlas pasar.

Pero ¿son realmente prácticas y rentables las motos, o sólo sirven para pasearse y poco más? Es evidente que si quiero un vehículo para transportar cosas mejor me compro una furgoneta con gran capacidad, pero, no es menos cierto, que esa gran furgoneta me resultará muy poco práctica y bastante cara a la hora de ir a buscar cuatro setas, por ejemplo. Entonces, ¿compensa o no comprar una moto para ahorrar?

En una ocasión escuché a un profesor universitario decir que “toda generalización es una concesión a la mentira”. Creo que su afirmación es muy cierta, aunque tampoco podemos llevarla a extremos, pues casi siempre que hablamos o escribimos generalizamos. Pero está bien tenerlo en cuenta para no ser tan aseverativos en nuestras posiciones ni estar tan ciertos de poseer toda la verdad sobre el tema que tratamos, porque a todo se le puede sacar punta o ser despuntado.

En esto del ahorro con las motos hay que tenerlo muy en cuenta, porque casi todo lo que se dice en una dirección podría ser corregido o matizado en la dirección contraria. Total que, casi mejor, ni yo sigo escribiendo, ni tú leyendo… Tampoco es eso, siempre merece la pena analizar las cosas y luego sacar conclusiones.

Una moto cuesta poco

Es evidente que haciendo una comparativa proporcional y equivalente entre lo que podríamos llamar una moto utilitaria y un coche utilitario, comprar una moto cuesta menos que un coche; salvando esas motos deslumbrantes valoradas en millones; también hay coches que se salen. Y lo que se dice del precio se puede decir del consumo de carburante: ni todas las motos, ni todos los coches, consumen lo mismo.

Una moto normalita, sin grandes pretensiones pero práctica, nos puede salir por la mitad de precio que un coche normal, de pequeñas dimensiones; lo que hará más fácil que nos concedan un crédito para comprarla, y su posterior amortización. Pero si ya tenemos un coche y queremos comprar una moto pensando que de esa manera, usando cada vehículo para lo que más compensa, ahorraremos mucho, puede ser que nos equivoquemos: el ahorro proporcional puede no compensar la inversión, aunque sea una moto barata.

El ahorro en gasolina se nota

Una moto gasta menos gasolina que su equivalente en coche: pesa menos, tiene un motor más pequeño. En teoría sí, en la práctica no tanto. Para que fuese totalmente cierto el motor de la moto tendría que estar perfectamente optimizado y no suele ser así. Si usamos la moto sólo para circular por ciudad podemos consumir menos que con el coche, pero si hacemos también trayectos largos, el consumo prácticamente se equipara. Otra cosa sería si hablásemos de motos eléctricas que van apareciendo en el mercado, pero también hay coches eléctricos, así que mejor lo dejamos.

En lo que sin duda sale más económica una moto que un coche es en todo lo relativo a seguros, impuestos, mantenimiento y aparcamiento. Las motos, por ahora, no pagan ni zona azul. El mantenimiento que requieren, además de ser menos costoso, puede realizarse por uno mismo, si se es un manitas mecánico; es verdad que esto también podría hacerse con los coches pero necesita, como mínimo, más espacio. Eso sí, para algunas revisiones siempre hay que acudir el taller y son más frecuentes que en los coches.

Una moto, por lo tanto, puede convertirse en un ahorro si no tenemos coche, ni necesitamos tenerlo. Una moto permite el desplazamiento de una o dos personas, pero si tengo una familia más amplia, o muchos amig@s, o cuñad@s varios, mejor pensar en un coche. Si necesitamos hacer compras voluminosas para el hogar, en la moto no me van a caber, claro que siempre puedo comprar online o pedir que el “super” (que no es ningún vecino) me lleve la compra a casa. Con todo, un coche repleto de pasajeros es, sin duda, más económico.

Hay otro gasto a tener en cuenta, que sólo requiere la moto, me refiero al casco y al equipamiento necesario para proteger el cuerpo en caso de accidente o de una simple caída. No debemos escatimar medios para que las consecuencias derivadas sean lo más leves posibles.

Una moto vale mucho

Una moto cuesta poco, menos que un coche, pero vale mucho, es decir vale para muchas cosas, algunas de ellas imposibles de conseguir con un coche Necesita menos espacio de aparcamiento, tanto dentro del garaje como en el exterior; nos permite, por lo tanto, encontrar aparcamiento con facilidad, incluso en lugares céntricos, y en la mayoría de los casos gratuitos. Podemos ir, prácticamente, de puerta a puerta.

También necesita menos espacio para circular lo cual hace posible, en caso de atasco o caos circulatorio, ir avanzando posiciones y conseguir realizar un trayecto en la mitad de tiempo que con un coche. Una gran ventaja a la hora de acudir al trabajo o regresar de él.

Estas ventajas se hacen palpables en las grandes ciudades y en desplazamientos por circuitos urbanos, pero se reducen si hablamos de ciudades pequeñas o desplazamientos interurbanos. En ciudades grandes las motos nos permiten circular sin problemas por los carriles VAO (Vehículos de Alta Ocupación), al llevar siempre un 50% de sus plazas ocupadas. Tampoco tienen limitaciones para acceder al centro de las ciudades en caso de contaminación excesiva.

Un carnet de conducir clase B, es suficiente para una moto sencilla de 125 cc, pero es conveniente dar al menos cuatro o cinco clases, sobre todo si nunca te has subido a una moto, aunque son bastante manejables. Son imprescindibles algunas nociones básicas de control de la moto y de cómo esquivar un obstáculo para no terminar estampado en el suelo.

Está claro que conducir una moto es más peligroso que conducir un coche, quien la pilota se convierte en su propia carrocería. Y es menos cómodo (no digo menos entretenido) no vas a poder escuchar música, aunque te puedes librar de la conversación insoportable de algún que otro copiloto. Desde luego vas a pasar más frío y sobre todo más calor que si vas en coche, por eso los climas templados son los ideales para la conducción de motos.

Bueno pues ya hemos visto que una moto quizá no sea tan maravillosamente rentable como nos cuentan, pero eso no significa que no sean una opción válida si se dan una serie de circunstancias; ventajas tiene, como también inconvenientes. Lo económico no es ni lo más, ni lo único importante, pero la jerarquía de valores la ponemos cada uno. Eso sí, aunque quieras una motocicleta, si te da miedo ir en ella, mejor déjalo.

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