A los españoles nos gusta estrenar y así lo refleja el mercado de segunda mano online

¿Qué tanta penetración tienen los productos de segunda mano en el mercado español? Aquí lo analizamos.

Los españoles prefieren estrenar que el mercado de segunda mano

A partir del 2008, cuando España presentaba el punto cumbre de su crisis económica, surgieron aquellos mercadillos de segunda mano que ofertaban productos usados, pero en buen estado. Lo que resultó una alternativa para aliviar el bolsillo de las personas en aquel entonces.

Según el estudio de Insight View, aproximadamente el 60% de los negocios dedicados a la compra y venta de artículos de segunda se crearon después de 2018. Actualmente, el 21% de ellos está en alto riesgo de impago.

Gracias a la recuperación económica del país, ahora estas microempresas luchan para mantenerse en el mercado ya que, naturalmente, las personas ante una mejora en sus ingresos cambiarán sus preferencias de compras de objetos usados por nuevos.

Decrecimiento importante

Las ventas de este sector económico disminuyeron. Entre el 2011 y 2016 pasó de generar 1,44 millones de euros a 920.000 euros. Lo que en porcentajes representaría una disminución del 36%, según datos de Iberinform. Como vimos, se trata de una diferencia importante.

Culturalmente, nuestro país carece de prácticas de reutilización y de comercio sostenible, un término tan interesante como nuevo.

El español se decanta por marcas y ropa comercial. Dicho en pocas palabras: nos gusta estrenar. A diferencia de otros países como, por ejemplo, Inglaterra donde sí prefieren reciclar artículos de segunda.

Por ello, marcas comerciales como Zara y otras del mismo tipo han bajado el precio de su mercancía aún con la misma calidad de sus prendas, para que los consumidores prefieran comprarles a ellos y no a los demás.

Se trata de una estrategia interesante, con el propósito de captar a los clientes que optaron por otros proveedores durante la crisis.

Ante esta situación, los negocios de segunda mano han tenido que recurrir a nuevas estrategias de marketing y al uso de las tecnologías para poder atraer a nuevos clientes. Sin embargo, aún no todas las tiendas manejan estos temas. Estas empresas han acumulado una media de pérdida de casi 800 mil euros.

A lo vintage

Las tiendas de segunda mano suelen denominar sus productos como vintage, retro, singulares, etcétera. Un estilo diferente a lo tradicionalmente comercial. Los consumidores de este tipo de mercancía han crecido mucho en varios lugares del mundo

A pesar de la disminución de las ventas, aún estas empresas sobreviven por un público de consumidores cautivos que se muestran fieles a los productos que comercializan.

En Madrid, el Templo de Susu es un comercio por excelencia en este tipo de productos. Está ubicado en el centro de la ciudad y es unas de las tiendas con mayor prestigio y trayectoria de la ciudad. Es un comercio emblemático con más de 20 años que ha visto la evolución del mercado y de sus clientes.

Beatriz, trabajadora del local, le explicó al portal La Economía que ciertamente las ventas han disminuido en comparación a la época de crisis. Sin embargo, aún existe un gran número de clientes que acuden a la tienda cuando necesitan comprar algo.

El perfil del consumidor suele ser de una persona joven entre 25 a 35 años que busca objetos originales y únicos que no encontrará en otros mercados con facilidad. Además, los precios de la tienda son altamente competitivos, por lo que prefieren realizar sus compras en este sitio.

Colapso

Es evidente que ha habido un descenso en la facturación del mercado de segunda a partir de 2011. Además, este sector se encuentra saturado de estas empresas, y la competencia se ha incrementado gracias las nuevas tecnologías de promoción.

Muchos negocios han migrado a las modernas aplicaciones de internet para abarcar un público más grande y no decaer. Sin embargo, en España no ha habido esa cultura del “upcycling” (comercio sostenible) que puede encontrarse en países del norte de Europa.

Beatriz Yubero explica en el diario La Razón que la tendencia “hispter”, la cual define como una subcultura urbana de jóvenes de estilo bohemio, ha impulsado el consumo de los productos de segunda mano, pero no ha sido suficiente. De hecho, el sector ha disminuido mucho sus ventas, como vimos en líneas anteriores.

La clave se encuentra en la innovación

Según Iberform, el 22% de los comercios de segunda mano están ubicados en Barcelona, el 19% en Madrid, Andalucía con un 15% y Valencia con un 12%. El 80% se consideran microempresas, el 10% se consideran pymes y tan solo un 3% se consideran mediana empresa.

Aunque pudiese parecer que estas compañías enfrentan un panorama no tan favorable, su única opción es la creatividad y la reinvención.

Un caso positivo es la tienda Vintalogy de Madrid, que abrió en el mes de marzo y ya es reconocida por ser el templo “Vintage de Europa” donde se reúne la originalidad, calidad y la sostenibilidad.

Los domingos brindan almuerzo y durante los fines de semana se hacen conciertos. De esa manera, atraen a sus clientes no solo por lo que venden, sino por el entorno cultural que desarrollaron.

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