Puedes viajar sin empeñarte

¿A quién no le gusta viajar? ¡Pero viajar cuesta mucho! Pues según y cómo, porque puedes ahorrar bastante en tus viajes, tanto al planificarlo como al disfrutarlo.

Aprende a viajar ahorrando

Ahora puedes viajar sin que te suponga un sobresfuerzo económico. No se requiere un presupuesto desorbitado, es más bien cuestión de tener en cuenta una serie de previsiones y poner en práctica algunas estrategias. La organización es fundamental en este caso.

Que tu viaje resulte más barato, no va a suponer una especie de tortura. Ahorrar no significa necesariamente viajar en plan cutre, sino pagar lo menos posible para hacerlo como tú quieras. ¿Por qué vas a tener que pagar más de lo necesario? En este artículo se explica como viajar sin necesidad de empeñarse.

Preparando el viaje

Lo primero para ahorrar en un viaje es planificarlo bien y con tiempo. Viajar no significa que tengas que ver todo el mundo, ir a los países más caros o verte forzado a pagar para acceder a los lugares más turísticos. Lo importante es que te sientas bien desplazándote y viviendo experiencias. Ajusta tus deseos a tu presupuesto para evitar gastos innecesarios.

  • En cuanto al destino, sé flexible para viajar más barato, deja que las ofertas influyan en tu decisión siempre y cuando no te lleven al lugar más caro de todo el planeta. Porque te puede salir gratis ir a Australia pero mantenerte allí una semana te va a costar bastante más caro que en la India; de igual manera te resultará más gravoso viajar por Europa que hacerlo por Sudamérica o Asia, aunque estén más lejos.
  • También es importante elegir lo que deseas ver, estar trasladándote de un lado otro es caro, además de cansado. No quieras visitar muchas ciudades, compensa más, en todos los sentidos, tomárselo con calma y disfrutar del sitio donde te encuentras, sin estar constantemente pensando en que ya tienes que irte a otro.
  • En cuanto a las fechas, una vez escogido el destino, viaja en temporada baja para ahorrar. Las fechas en las que viaja todo el mundo suelen ser las más caras. Si puedes, evita las vacaciones de verano, los puentes, la Semana Santa, la Navidad, o las fiestas locales importantes del lugar elegido. Si planificas tu viaje con un par de meses de anticipación, te será más fácil aprovechar las ofertas de hoteles y aerolíneas.
  • Internet es una buena herramienta para encontrar las tarifas más ajustadas. Puedes suscribirte a los boletines de noticias y a las redes sociales de las compañías aéreas, también hoteleras, para conocer las ofertas. Utiliza buscadores de vuelos para comparar distintas compañías, opciones de ruta y encontrar el billete más barato. Si tus fechas son flexibles, plantéate salir o volver uno o dos días antes o después.
  • No te dejes llevar por los precios de las compañías low cost. Si necesitas facturar tu equipaje, es posible que una compañía “normal” sea más económica. A pesar de las tasas de los aeropuertos, en muchas ocasiones los billetes más económicos son los que hacen escalas. Si consigues evitar los viernes, sábados o domingos encontrarás vuelos más baratos. Lleva comida al aeropuerto si prevés que la vas a necesitar.
  • En cuanto a los alojamientos, lo más barato es hospedarte en la casa de familiares o amigos. Si no tienes esa opción ya sabes que los hoteles son más caros que los hostales y estos más que los albergues o lo que hoy llamamos poshtel. Pero los hoteles ofrecen en algunas circunstancias ofertas nada desdeñables.
  • Otra opción es pasar tus vacaciones en un bungaló o un apartamento, si el grupo de personas que viaja lo hace rentable, en ellos tendrás más espacio y además podrás preparar alimentos ahorrando en restaurantes.
  • También puedes buscar sitios web de intercambios temporales de casa para vacaciones. Las páginas de reserva de alojamiento permiten encontrar hoteles con las características que te interesen, pero te recomiendo que antes de contratar, te pongas en contacto directamente con la empresa elegida, puede que te hagan una oferta mejor incluso que la del buscador correspondiente.
  • Y, ¿qué tal aprovechar la noche para viajar? Los autobuses y los trenes de largo recorrido nocturnos son el lugar perfecto para pasar la noche: se aprovecha más el tiempo y se ahorra en el alojamiento, siempre y cuando tu cuerpo lo resista.
  • Contratar un seguro, aunque cueste dinero, puede suponer un gran ahorro si por desgracia tienes algún percance en tu viaje, es algo que tú mismo debes valorar dependiendo del destino elegido.

Y, por último, piensa bien lo que metes en la maleta, puedes olvidarte los donuts, pero quien sabe si no necesitarás un paraguas, llevar un chubasquero evitará que tengas que comprarte uno.

Durante el viaje

Si ya has ahorrado a la hora de planificar y contratar el desplazamiento y el alojamiento, prepárate para incrementarlo notablemente a lo largo del viaje.

  • Para empezar tienes que volver de nuevo al presupuesto, ahora diario, y anotar lo que vas gastando para ver si lo estás cumpliendo. No se trata de que te sujetes a él en exceso, pero si globalmente no te salen las cuentas, tienes un problema. Puedes pensar en los siguientes apartados: transporte, comida, entradas y otros. Si en uno te has gastado menos, puedes pasarte en otro, la clave aquí está en el equilibrio.
  • Procura viajar en transporte público. Los autobuses, trenes, barcos… en los que vaya la población local serán siempre los más económicos. En muchos lugares puedes adquirir tarjetas prepagadas para usar la red de transporte a un precio aún menor. Descarta los taxis, aunque si viajáis varios juntos puede compensar.
  • Si intentas visitar el centro de las ciudades caminando podrás ahorrar mucho dinero y apreciar más cada parte que recorras. Por lo general, cuanto más lento sea el medio de transporte que utilices para moverte más barato será y más disfrutarás del camino y del destino.
  • El mejor consejo para ahorrar en la comida es comer donde comen los autóctonos. Los restaurantes de menú del día donde van los obreros son una opción perfecta para probar la gastronomía local al mejor precio. El desayuno y la cena es más fácil que lo puedas hacer por tu cuenta. No te resultará difícil encontrar una tienda o un supermercado cerca. Y si tienes la posibilidad de cocinar, aprovéchala.
  • Busca actividades de entretenimiento gratuitas. Hay museos, galerías, monumentos y muchos lugares interesantes que visitar; y restaurantes donde por un consumo mínimo puedes escuchar música en vivo o disfrutar otro tipo de espectáculos. En muchas ciudades hay tours gratuitos en los que poder participar.
  • Busca un lugar donde haya conexión gratuita a Internet, ahorrarás en la consulta de tu correo e información personal, y podrás acceder y descargar guías de turismo sin pagar por ellas.
  • Regatea para que tus compras te salgan más baratas. En muchos países no hacerlo es casi una ofensa para el vendedor. Y ten en cuenta que cada vez que pagues algo en un país extranjero estarás pagando una comisión de cambio. Entérate de si resulta más rentable sacar dinero del cajero con la tarjeta y pagar en efectivo o pagar directamente con la tarjeta.
  • No dudes en reclamar cuando tengas derecho a una indemnización. Cada vez que un vuelo se retrasa o se cancela, no puedes embarcar por overbooking o hay problemas con tu equipaje puedes hacerlo (o si no te ha gustado este artículo que acabas de leer), reclama, es mucho más fácil de lo que crees. Suerte y, buen y barato viaje.

¿Qué dices, te animas a hacer un viaje low cost de los que de verdad prestan?

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