Multan a Airbnb en Cataluña ¿Pone España coto al turismo colaborativo entre particulares?

Parece que en España nuestros gobiernos no acaban de ver la llegada de aplicaciones relacionadas con el turismo que cambien las normas. La última noticia al respecto es la multa a Airbnb en Cataluña

Airbnb

En A Fin de Mes hablamos en su momento de las sanciones que pretendía imponer el Ministerio de Fomento a todos los usuarios de servicios colaborativos para compartir coche. Si bien en su día la nota oficial tuvo que ser luego rechazada, en parte por la presión europea, en parte por las quejas de los ciudadanos que no consideraban lógica la intromisión en la vida privada y mucho menos las explicaciones dadas en unos tiempos de crisis como los que vivimos. Pero parece que no será la única vez que volvamos a ser protagonistas en Europa de cómo se persigue a esos servicios que innovan, que buscan otra manera de consumir, y sobre todo que suponen un ahorro de dinero. Ahora la noticia es que en Cataluña han multado a Airbnb por fomentar lo que el gobierno regional considera “alquileres ilegales”.

Para empezar, cabría destacar que Airbnb, en caso de que no los conozcas, es una empresa americana que se dedica a ofrecer su espacio online para que particulares propietarios de casas, pisos y habitaciones que quieran compartir, los ofrezcan a viajeros del mundo por unos días, por lo general como alquileres de temporada de verano, o de invierno de ser el caso. Y aunque Airbnb solo gestiona el servicio de poner en contacto a unos y a otros, y cobra una cuota por ello, la multa del gobierno catalán es por fomentar alquileres ilegales.

¿Y qué son alquileres ilegales según Cataluña? Pues el origen de la multa de 30.000 euros a Airbnb impuesta en la región española es en principio por permitir que usuarios que no se han registrado en el Registro de Turismo de Cataluña, o porque se trata de espacios dentro de una vivienda, es decir, de habitaciones o partes concretas de una casa y no de la propiedad en general. Así que con esa excusa le ha puesto la sanción máxima que contempla la ley. De momento, la empresa no se ha pronunciado oficialmente al respecto, pero las críticas al gobierno, como ya ocurriera en su momento con el caso de los coches compartidos han echado humo en internet.

Una lógica ilógica

En la mayoría de países europeos se fomentan las opciones de consumo colaborativo y se le dan espacios a las empresas que pretenden buscar innovación en los servicios habituales que se le ofrecen al cliente. Pareciera que en España hiciésemos todo lo contrario. De hecho con el precedente del coche compartido y aquella carta de Fomento que parecía ser la amenaza perfecta para que todos abandonásemos en masa a sitios como BlaBlaBla Car, creo que podemos suponer que al gobierno español no le gustan los cambios en los esquemas tradicionales de la economía. Y Europa ya advirtió que hay que dejar espacio a todas esas actividades que nacen como grandes ideas y que crecen a la velocidad de la luz.

Es muy probable de hecho, más aún cuando Airbnb opera también en buena parte de Europa que la multa que ha impuesto Cataluña no se quede ahí. Es más, aunque la UE casi siempre defiende que cada país ha de legislar en su territorio a modo propio, no sería de extrañar un buen tirón de orejas, o en el peor de los casos que la empresa se decidiese a recurrir en los tribunales europeos la sanción que le han impuesto. Se trata de una gran compañía, y los 30.000 euros que le han colocado de multa no suponen lo mismo que para cualquier contribuyente de a pie, pero sí que es verdad que podrían lograr no solamente que le quiten la multa sino una sentencia que les permita trabajar en total libertad.

Competencia desleal

Cuando hablamos de consumo colaborativo, la frase que más se repite es precisamente la que hace referencia a la competencia desleal. Sin embargo, casi siempre tiene vuelta de hoja. Y a excepción de Uber dónde se ve claramente que existe, no sé hasta que punto el alquiler de particulares puede incidir en los hoteles y pensiones más habituales. ¿De verdad las familias, parejas o amigos que llegan con intención de alquilar una vivienda completa lo dejarán de hacer en pro de un establecimiento hotelero habitual? No me lo creo.

Con respecto al alquiler de habitaciones particulares, tampoco creo que éste incida directamente sobre el turismo tradicional. De hecho, no creo que la mayoría de viajeros estén dispuestos a cambiar las comodidades que les ofrece un hotel por las de una casa particular que comparten con otras personas y en las que tienen unos servicios muy limitados. Más bien se trata de una opción que amplia las posibilidades turísticas del lugar y que llama la atención a un viajero alternativo que no va buscando los alojamientos tradicionales. Vamos, que no tiene ningún sentido lo que se ha hecho en Cataluña. Al menos según mi punto de vista. ¿Tú cómo lo ves?

Imagen: Toprural

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