Ahorra en tus vacaciones apostando por la tendencia poshtel

Poshtel, una nueva tendencia turística que te permitirá ahorrar en tus vacaciones sin perder calidad en tu alojamiento y ganando en experiencias compartidas

Poshtel: buena calidad a mejor precio

Las generaciones actuales, al ritmo de las nuevas tecnologías, están cambiando los modos de hacer turismo, o reinventando formas que ya existían en el pasado pero dotándolas de la calidad y posibilidades en el presente. De hecho, probablemente a los millenials les suene casi a chino aquello de tener una agencia de viajes al lado de casa que se encargaba de hacer las reservas. Internet ha hecho que los intermediarios -al menos aquellos con sedes físicas- pierdan relevancia en el negocio del turismo. Al mismo tiempo, los precios se desploman y se democratizan las posibilidades de recorrer el mundo.

Esto es lo que está ocurriendo con lo que llamamos poshtel, combinación de los vocablos ingleses posh (elegante o exclusivo) y hostel (hostal). Se trata de establecimientos sofisticados, equiparables a los hoteles boutique, para viajeros exigentes que conjugan el lujo accesible con los precios económicos. ¿Quién dijo que no era posible viajar con comodidades a precios low cost?

Un poco de historia de los poshtel

El poshtel es, por lo tanto, la evolución del hostel. Todo comenzó a principios del siglo XX cuando a un maestro alemán se le ocurrió buscar más comodidades para cuando salía de excursión con sus alumnos por el campo, y terminó fundando la Asociación Alemana de Albergues para Jóvenes. El movimiento alberguista se expandió con rapidez, primero en Europa, luego en el resto del mundo entre los años 30 y 50. Un hostel garantiza: bienvenida, limpieza, seguridad, privacidad y comodidad. Y precios económicos y accesibles.

En España, los que llamamos albergues juveniles están bastante institucionalizados, para acceder a ellos lo normal es que se haga en grupo, no a título individual; por eso lo más parecido que se me ocurre, son los refugios de montaña o los albergues de peregrinos situados a lo largo del Camino de Santiago.

Tanto unos como otros, ofrecen unos servicios mínimos y comunitarios, que según el tipo de edificación puede ir desde un único espacio sobre el que colocar tu esterilla y saco de dormir (codo con codo con alguien a quien no tienes porqué conocer), hasta construcciones más preparadas con distintas dependencias donde puedes encontrar literas, mesas comedor y zonas de aseo. Pero en todos se respira una atmósfera informal que permite a los que se alojan en ellos conocer a jóvenes, o no tan jóvenes, procedentes de distintos lugares o de otras nacionalidades. Hay un clima comunitario que se comparte.

De hostel a poshtel

Los albergues evolucionaron, sobre todo en los entornos urbanos, y se convirtieron en hostales (hostel). En ellos los turistas se encuentran unos establecimientos para el alojamiento que se caracterizan por disponer de mejores servicios básicos y por tener un buen precio. Ofrecen un diseño sencillo, un ambiente distendido en el que todos los huéspedes se encuentran a gusto, y una ubicación perfecta. Lo habitual es que estén situados en pleno centro de las ciudades. Las habitaciones pueden ser compartidas y separadas por sexo (entre cuatro a ocho camas por cuarto) al igual que los baños comunitarios. Pero cuentan también con habitaciones dobles o singles pagando una mínima diferencia. En cualquier caso disponen de armarios o taquillas, donde poder guardar las pertenencias.

La diferencia entre el hostal y el hotel estriba en el precio, más económico el hostal. En los servicios ya que, aunque similares, el hotel cuenta con recepción las 24 horas, con información turística, reservas en otros establecimientos, servicio de traslado. Las habitaciones suelen ser privadas, con baño, caja de seguridad, TV, acceso gratuito a Internet, climatizadas y limpieza diaria. El hostal suele ocupar sólo parte de un edificio o tratarse de una vivienda reformada habilitada con ese fin. Mientras que los hoteles son edificios exclusivos en los que además se ofrecen servicios de restauración.

¿Y el poshtel? Pues el poshtel es una vuelta de tuerca más que se queda con lo mejor del hostel: sus precios y estilo comunitario. Y lo mejor de los hoteles: su mayor calidad y mejores servicios. Sin ser alojamientos de lujo, ofrecen un nivel de decoración, limpieza, servicios y un entorno agradable, que antes estaban reservados a los hoteles. Demuestran que la hostelería a bajo precio puede resultar una opción muy atractiva y competitiva. Van dirigidos a un público joven, a parejas o solitarios de mediana edad y hasta a viajeros más adultos aún, que buscan hospedarse en un ambiente más familiar.

Todos cuentan con un cuidado diseño, pero no todos son iguales, los hay pequeños y muy grandes, rurales y urbanos, sencillos o con gran infraestructura, ubicados en edificios antiguos o en espacios singulares. La mayoría de ellos se encuentra en grandes ciudades, en barrios trendy (de moda) en los que no se encuentra alojamiento fácilmente. Los servicios que prestan son de lo más completos y variados: cocina, comedores en los que poder hacer y comer tu propio bocadillo, pueden incluir el desayuno, aunque dispongan de máquinas expendedoras; lavandería, sala de ordenadores con impresoras, biblioteca, wifi de alta velocidad gratuita en todo el recinto, servicio de recepción 24 horas y ambientación musical. Tienen múltiples espacios de ocio como salones comunes, gimnasios, terrazas, piscinas, restaurantes, cafeterías, alquiler de bicis, sala de cine, sala de videojuegos, mesas de pimpón y, algunos, hasta instrumentos musicales de uso libre.

Característica singular de este tipo de establecimientos, es su animada agenda de eventos en un ambiente desenfadado: clases de yoga, de flamenco, talleres de cocina, microteatro, intercambio de idiomas, programación de fiestas, tours a pie o en bicicleta, actuaciones musicales. Todo esto propicia la socialización de los huéspedes, con tantas ganas de relacionarse como de visitar la ciudad de destino.

Los dormitorios suelen ser compartidos, desde cuatro hasta ochenta personas en una misma sala. Pero muchos disponen también de habitaciones privadas con baño incluido, algo que ha abierto la puerta a un segmento de viajero que busca una mayor privacidad a la hora de irse a la cama. Si se piensa viajar en grupo existe la posibilidad de ocupar un único cuarto comunitario para todos.

Sus precios varían en función de los servicios ofrecidos, la época del año y la ubicación, pero siempre resultan más económicos que otro tipo de hospedaje, ya que la base de las tarifas es el coste de una cama y no de una habitación, es posible dormir desde 13 euros la noche. La mayor parte de las reservas se hacen vía Internet, por buscadores o en las páginas propias.

Poshtel alrededor del mundo

  1. U Hostel, en Madrid, en el barrio de Chamberí, ubicado en un palacio decimonónico.
  2. Casa Gracia, alojado en un edificio señorial del paseo de Gracia, en Barcelona.
  3. Poshtel Bilbao, muy cerca del Museo Guggenheim, en Bilbao.
  4. Hostal Clink 78, localizado en la zona central de King Croasen, en Londres.
  5. Ostello Bello Grande de Milán.
  6. Generator París, en el distrito 10, con singulares vistas de Montmartre.
  7. One 80º Hostel, en Berlín.
  8. New York Moore Hostel, en Brooklyn, Nueva York.
  9. Peking Yard Hostel, ocupa un espacioso patio de la dinastía Ping, en Pekín.

Como ves, poshtels los hay en cualquier lugar del mundo. Solo hace falta echar mano de internet y empezar a descubrirlos para vivir el viaje de tu vida. ¿Te animas?

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