7 platos que en el restaurante salen muy caros para lo que cuestan

Salir a comer fuera puede convertirse en una verdadera pesadilla para nuestro bolsillo. Pero no siempre lo más caro es lo que peor relación coste-precio al público tiene. Hoy te contamos algunas cosas que podrían sorprenderte.

plato pasta

Probablemente el hecho de que las economías domésticas no van tan bien como nos gustaría nos encontramos con que reducir el gasto en ocio que utilizamos es lo más recomendable a la hora de que las cuentas salgan. En este caso concreto vamos a hacer números, aunque no aquellos a los que estamos más acostumbrados. Hoy hablamos de los platos que resultan menos convenientes en los restaurantes, pero no por el alto precio que suponen, sino por la diferencia que hay entre el precio de coste de dichos productos, y el que tienen en las cartas más habituales de los locales en los que los comemos.

Evidentemente, estos 7 platos que en el restaurante salen muy caros para lo que cuestan no tienen porque ser abusivos. La verdad es que productos exclusivos como el caviar, ciertos pescados o mariscos dilapidarían un presupuesto cualquiera mucho antes que los protagonistas de hoy. Pero comprar todos esos productos sale también muy caro, y es a eso a lo que hacemos referencia. ¿Cuántas veces le gana el restaurador el precio de coste del producto que sirve a los platos más caros? ¿Y cuántas se los gana a aquellos que consideramos más asequibles?

  1. La pasta. A casi todo el mundo le gustan los italianos. Y además son un recurso muy interesante tanto para cenas con amigos, como para cenas en pareja. Sin embargo, si echamos bien la cuenta de lo que en realidad cuesta la materia prima, nos encontramos con que el precio al que se vende la pasta es realmente exagerado para lo que cuesta en el mercado. Es difícil que un plato nos salga por menos de 10 euros, y sin embargo, una ración no llegaría a un euro en casa.
  2. Bizcochos horneados: no importa si se trata de las magdalenas que se han puesto tan de moda, o de bizcochos que se venden por porciones. La realidad es que el coste de este tipo de postres que por lo general sirven de desayuno o merienda supera en hasta cinco veces o más el que nos costaría hacerlos en casa.
  3. Platos con huevo: las tortillas, los revueltos o los salteados que llevan este ingrediente, aunque se suelen vender a precios económicos, son realmente mucho más costosos de lo que sale la materia prima. Los huevos son uno de los alimentos más básicos, y pese a que su precio en el supermercado es bajo, al ser los protagonistas de un plato, éste se eleva en hasta diez veces lo que nos costaría prepararlo en casa.
  4. Postres: cuando se dice que los postres son los que en realidad suben la cuenta del restaurante no se dice ninguna mentira. Es raro que un postre cualquiera nos cueste menos de 4 euros, y en realidad sumar cuatro euros o más por comensal a la cuenta, junto con las demás cosas que hemos añadido sale muy caro. El precio que se nos cobra de más es superior a diez veces en muchos casos.
  5. Vino: el vino puede superar con creces a más de dos platos segundos de la carta. Dependiendo del que se elija, podemos encontrarnos con que la botella acaba siendo el rompedero de cabeza más grande de la cuenta final que nos toca a pagar. Respecto al precio de venta al público en un establecimiento comercial, en un restaurante se nos pueden cobrar hasta 10 veces más sin demasiado problema.
  6. Ensaladas: aunque están deliciosas y pueden convertirse en un plato principal muy saludable no se puede negar que también son muy caras con respecto al precio de hacerlas en casa. Sin embargo, con la moda de la cocina sana y del cuidado de nuestra salud, parece que son uno de los productos más demandados.
  7. Café y té: son dos elementos que casi nunca faltan en las comidas o las cenas, justo para relajarnos un rato después de terminar con todo. Y son precisamente uno de los productos en los que más ganancia consiguen los bares y restaurantes. La diferencia entre los costes de compra y los de venta es realmente amplia, aunque eso no significa que se renuncie a él. Visto que en la cuenta no supone demasiado, aún siendo una bebida cara para el valor real que tiene, casi todo el mundo la pide.

¿Te ha llamado la atención el listado de productos que consumimos en los restaurantes y que salen muy caros para lo que cuestan? Esto ocurre porque no te lo habías planteado de este modo, sino más bien pensando en el precio final que se paga por un plato, sin tener en cuenta el coste básico de la materia prima. ¿Verdad?

¿Cambiarás algunos de estos productos en tus salidas a comer y cenar fuera en restaurantes?
Imagen: jeffreyw

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