Posibles consecuencias de la cotización por ingresos reales de los autónomos

Las cotizaciones por ingresos reales de los autónomos supondrán un aumento considerable de la cuota en muchos casos. Además, como es difícil determinar ingresos reales, puede haber errores

autónomos

Hace poco se anunció la intención del gobierno de que los autónomos cotizasen por los ingresos reales, tal y como hacen los asalariados. Actualmente, los autónomos eligen su base de cotización, escogiendo la mayoría la base mínima. Por este motivo, el obligarlos a cotizar por ingresos reales puede traer consecuencias.

Actualmente, la base mínima de cotización es de 944,4 euros al mes y la base máxima es de 4070 euros al mes. La famosa cuota de autónomos que la mayoría de la gente paga se corresponde con la base de cotización de 944,4 euros al mes. De este modo, si los ingresos reales del autónomo son de más de 944,4 euros al mes, la cuota aumentará.

La cotización por ingresos reales aumentaría la cuota, aunque también las prestaciones

El aumento de la cuota podría ser significativo en algunos casos, llegando a duplicar o a triplicar la cuantía en algunos casos. Esto aumentaría la presión fiscal de muchos autónomos y podría disminuir los beneficios, pudiendo provocar una destrucción de empleo o incluso cierres.

Eso sí, los autónomos que pudieran pagar se verían beneficiados con más prestaciones. Al cotizar más, tendrían derecho a una mayor pensión de jubilación, teniendo así los mismos derechos que los asalariados. De hecho, esta medida se implanta principalmente para aumentar la recaudación de la Seguridad Social y garantizar la sostenibilidad del sistema.

Es difícil determinar los ingresos reales de los autónomos

Según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), esta medida no es viable hoy en día. En primer lugar, consideran que hay que definir lo que son ingresos reales, pues no es lo mismo facturación que rendimientos netos. Lo deseable sería hacerlo por los rendimientos netos.

El problema con esto es que es complicado conocer los rendimientos netos de la mayoría de autónomos. Calculan que sólo podría aplicarse al 60% de los autónomos, siendo imposible conocer de forma precisa el rendimiento de los restantes. Por ejemplo, quedarían fuera los que tributan por módulos, los nuevos autónomos o los autónomos societarios.

Además, como la Agencia Tributaria tiene los rendimientos netos del ejercicio fiscal anterior, esto podría dar lugar a errores. Por ejemplo, alguien que tuvo un buen año 2019, pagaría mucho en 2020 aunque su año fuera malo. Esto podría dar lugar al cierre y la pérdida de empleos anteriormente mencionadas.

Aunque consideran que esta medida es deseable a largo plazo, ahora no se puede implantar sin que haya consecuencias. En su lugar, apuestan por la cotización voluntaria, haciendo que el autónomo que no esté ahogado y pueda pagar vea la cotización como un seguro en vez de un impuesto.

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