Hipotecas que cuestan bastante más que sus viviendas: se disparan en España

La burbuja inmobiliaria consiguió que los préstamos de los españoles sean superiores al importe de las viviendas. Y por el momento, la única solución es seguir pagando.

préstamos hipotecarios

El problema de las hipotecas en España no está controlado. Es más, parece fuera de cualquier tipo de control. Solo que como en realidad nos encontramos con miles de problemas más, por el momento, se mantiene en la trinchera informativa. Sin embargo, los últimos informes al respecto hablan de caída de las ventas inmobiliarias, hipotecas nuevas bajo límites históricos, aumento de deshaucios en la primera mitad del año anterior y bajada de las concesiones de daciones en pago de los bancos.

Lo peor no es el mercado que viene, que no parece mostrar un exhaustivo interés por el ladrillo español. Ni tampoco que las viviendas que han pasado a las arcas del Banco Malo, que por cierto es de todos, estén paradas o sean objetivo de fondos de inversión que buscarán sacarles el rendimiento en lugar de usarse en beneficio de los ciudadanos. El problema actual es también el de aquellos que en el momento del boom inmobiliario firmaron hipotecas, que por aquel entonces se vendían en España como verdaderas rosquillas. Porque a ellos, la casa en la que viven les cuesta en el mercado mucho menos que el préstamo que están pagando.

De hecho, el número de hipotecas que cuestan bastante más que sus viviendas se ha disparado en nuestro país. La consecuencia del asunto es bastante evidente. Por un lado, el que pueda pagarla porque mantiene su trabajo y sigue ganando como para hacer frente al préstamo, estará pagando mucho más de lo que obtendría por ella si la vendiese. Es decir, un negocio que es una verdadera ruina desde sus inicios. El que no pueda pagarla, teniendo en cuenta que los impagos tampoco se reducen, tendrá que entregarla al banco y mantendrá con la entidad una deuda porque el valor de ésta en el mercado real es bastante menor al que había firmado con la hipoteca.

O sea, al final los ciudadanos pagamos el rescate bancario. Pagamos también las concesiones de hipotecas a precios de burbuja de ladrillo. Y además, nos quedamos sin casa. Perdemos hasta tres veces para que los bancos sigan ganando. Y no se trata de hacer política, o de hacer una buena gestión económica. Se trata de hacer justicia. Y en este caso lo justo sería que ese sobrecoste de la vivienda de los ciudadanos que no tienen porque entender de boom y de burbujas lo asuman entidades que sabían perfectamente el sarao en el que estábamos metidos. Pero de momento, si hasta a la dación en pago se le dice no, no espero yo grandes cambios en este sentido. Aunque sean justos y de derecho.

Vía: Cinco Días

Imagen: Daquella manera

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