El coronavirus acabó con el negocio del alquiler vacacional

Debido a la crisis sanitaria, al alquiler vacacional ha bajado un 20%, algo que nos indica que aún no se ha recuperado el turismo. Las viviendas que no se alquilan de forma temporal han pasado al alquiler general, algo que ha provocado que el precio de los alquileres disiminuye.

alquiler vacacional

La crisis sanitaria ha provocado grandes cambios en el mercado inmobiliario de nuestro país. Debido a las restricciones provocadas por las medidas sanitarias, el turismo ha bajado mucho, llevándose consigo al negocio del alquiler vacacional.

En concreto, el 20% de las viviendas de alquiler ya no son de alquiler vacacional, sino que han sido alquiladas con fines residenciales. Eso significa que ya no se alquilaran durante un corto periodo de tiempo, sino que pasarán a ser alquileres convencionales.

El fin del estado de alarma no ha favorecido la recuperación

Después del estado de alarma, se espera que la cosa empezase a mejorar y se recuperase la normalidad; sin embargo, todo sigue igual que durante el confinamiento. El turismo apenas se ha recuperado, así que los propietarios han empezado a desconfiar del alquiler vacacional.

En su lugar, han apostado por el alquiler tradicional, ya que garantiza la estancia del inquilino durante unos meses, aportando ingresos fijos. Este régimen tiene mucha menos rentabilidad que el vacacional, ya que el precio es mucho más económico. Eso sí, aporta mucha más seguridad a largo plazo.

Las provincias más afectadas por esta decisión han sido Las Palmas, Tenerife, Almería y Tarragona. En menor medida, nos encontramos con Barcelona, Valencia, Cádiz, Alicante o Málaga. Finalmente, nos encontramos con las ciudades de Girona, Granada, Baleares y Murcia, las cuales también se han visto afectadas, aunque con una menor incidencia.

El mayor problema de esta medida es el impacto económico, ya que muchas personas perderán los ingresos derivados de esas viviendas. Además, estos datos nos indica que la crisis sanitaria aún no ha terminado y que el turismo, uno de los principales motores económicos de España, no se ha recuperado.

Eso sí, no todo son malas noticias, ya que el aumento del alquiler residencial ha provocado un menor precio de los alquileres, algo que se ha producido por el aumento de la oferta. Eso ha hecho que los precios sean mucho más asequibles para la población, haciendo que la burbuja del alquiler se deshinche un poco.

Eso sí, algunas ciudades siguen teniendo un precio medio del alquiler prohibitivo. La más cara es Madrid, con 1892 euros de media, seguida de Barcelona, con 1775 euros al mes. Le siguen San Sebastián con 1374 euros de media, Palma de Mallorca con 1361 euros mensuales y Bilbao, con 1215 euros. Por otro lado, hay muchas ciudades con un precio medio mucho más bajo, el cual es inferior a la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional o SMI.

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