¿Por qué no resultan rentables las subastas por céntimos en internet?

Las subastas por internet no acaban de convencer pese a la crisis, porque en realidad el truco de un céntimo sale muy caro al consumidor que arriesga un dinero que no recuperará

centimos

La moda de las subastas por céntimos en internet es sin duda un gran aliciente para conseguir casi todo tipo de productos, entre ellos electrónica de consumo a un precio nunca antes visto. Sin embargo, como casi siempre que nos encontramos con gangas, no es oro todo lo que reluce, y a veces nos damos cuenta tarde, de que el ahorro no solo no estaba garantizado, sino que además, en lugar de conseguir ahorrar dinero, hemos gastado mucho más de la cuenta y no nos hemos dado cuenta de nada, y encima, hemos vuelto a manos vacías. Precisamente porque cada vez aumentan más este tipo de quejas acerca de los servicios de subastas por céntimos, en este caso hablamos del tema en A Fin de Mes y lo hacemos con una pregunta abierta ¿Por qué no resultan rentables las subastas por céntimos en internet?

Aunque hay que buscar las condiciones específicas de cada uno de estos servicios que ofrecen subastas por céntimos en internet para comprender cuál es el precio que nos toca pagar, cuáles son las probabilidades de éxito y si hay algún tipo de promoción específica que nos reembolse de alguna manera lo que nos hemos gastado, por lo general el funcionamiento de las webs de subastas por internet con céntimos es simple. El consumidor paga por hacer la puja, la gane o no la gane, el consumidor debe adelantar ese dinero, que luego se sumará al del coste del producto o servicio que ha ganado en la subasta. Así, puede que nos llevemos el ordenador de moda por menos de 50 euros, ahorrando hasta un 95% del precio, pero también puede que nos vayamos con 20 euros menos a casa, que son los que hemos usado en apostar por cada puja para mantenernos en la subasta.

El problema de las subastas por céntimos en internet es que tal y como están planteadas el consumidor casi siempre pierde. Imaginemos por caso una subasta de un artículo de tecnología que cuesta hasta un 95% menos. Solo uno de los 100 que pujan se lo lleva. Y le sale rentable. El resto tienen que pagar todas y cada una de las pujas al precio establecido en las condiciones de uso. Y ese dinero es un dinero que pierdes, es decir, con el que no ganas nada, y que te quedas sin él por intentar algo que es más una lotería que una verdadera subasta.

Imagen:  ¡Fgz!

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