Tus finanzas personales pueden mejorar ¡Necesitas nuevos hábitos de consumo!

Si quieres ser un consumidor inteligente sin caer en el consumismo y de paso mejorar tus finanzas personales, presta atención a los siguientes hábitos y comportamientos: consumo consciente, consumo informado, consumo solidario y consumo activo.

habitos finanzas personales

Nos guste o no, todo el mundo es consumidor, pero eso no significa que necesariamente se caiga en el consumismo. Se puede ser un consumidor compulsivo, un consumidor inconsciente sin necesidad de ser compulsivo, o un consumidor inteligente.

El consumidor inteligente es aquel que, como en otros aspectos de la vida, analiza los pros y los contras antes de hacer una adquisición, para ver si realmente tiene sentido realizar ese gasto o si es preferible, por distintas razones, evitarlo. Es evidente que el smart consumer, gracias a sus hábitos y comportamientos, mejorará sus finanzas personales o al menos las sabrá mantener como mejor le convenga en función de sus intereses.

Hábitos de consumo inteligente

Los hábitos de consumo inteligente son aquellos comportamientos, prácticas y actitudes que se adoptan casi espontáneamente de manera cotidiana y permiten a quien los tiene mantener unas finanzas personales saneadas. Se adquieren con la repetición, unida a una mínima reflexión crítica, y te llevan a convertirte en un consumidor inteligente.

1. Consumo consciente

Lo primero es acostumbrarse a no dejarse llevar por la publicidad, de manera que mantengas un consumo consciente. Identifica correctamente las necesidades que tienes y si quedarán cubiertas con el artículo o producto que pretendes adquirir, de modo que no te vendan más de lo que realmente necesitas.

Así mismo tendrás que valorar la calidad del producto en función de su precio y de la misma manera no apresurarte por lo primero que encuentres, una mínima comparación con productos similares es siempre aconsejable.

2. Consumo informado

Conviértete en un consumidor informado, conociendo tus derechos como comprador y las condiciones de garantía y devolución. De esa manera, aunque te lleve un poco de tiempo estar atento a esos aspectos, te evitará tener que quedarte con algo que no cumpla las expectativas prometidas, o la pérdida de tiempo en reclamaciones que podías tener resultas desde el primer momento de tu compra.

3. Consumo solidario

Ya se indicó al principio que consumir es necesario, pero aprender a consumir pensando en los demás es imprescindible. Puedes convertirte en un comprador solidario eligiendo productos ecológicos o fabricados y producidos por empresas socialmente responsables.

No estás de más saber cuáles son las empresas que impulsan proyectos de desarrollo en lugares necesitados o de apoyo a colectivos en riesgo de pobreza. También aquellas que en son sus medios de producción y materiales contribuyen a la mejora y cuidado del medio ambiente.

4. Consumo activo

El consumo activo consiste en no guardarte sólo para ti tu actividad consumidora, sino en compartir con otros, a través de las redes sociales, la experiencia tenida para que también ellos puedan beneficiarse de lo que tú has vivido.

Puedes recomendar los productos que mejor te hayan funcionado y alertar a otros compradores de algún contratiempo que se te haya surgido en alguna de tus compras. De la misma manera puedes buscar y compartir toda la información sobre promociones y descuentos.

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