¿Qué puedes hacer si una compañía de servicios te sube las tarifas?

A veces en el mundo de las empresas de servicios el “para siempre” tiene fin. Por eso hoy te contamos lo que puedes hacer en caso de que tu compañía haya subido tarifas pactadas en contrato.

facturas

Seguramente te ha pasado alguna vez que mientras tienes un contrato en vigor, la compañía que te presta un determinado servicio sube el precio que teníais acordado por escrito. No hay ningún aviso, ni tampoco una modificación en las condiciones que previamente te hayan comunicado. Uno de los casos más polémicos en la actualidad ha sido el de Movistar Fusion que incrementó en la factura de todos los clientes 5 euros el precio de cada paquete. Esto lo hizo sin más, argumentando que estaban trabajando en mejorar las conexiones de internet, para hacerlas más rápidas y adaptarlas a la fibra. Y que precisamente esa inversión justificaba el incremento en el precio final.

¿Lleva razón Movistar con el caso de Fusión? En realidad sí y no. La ley dice que una compañía puede solamente modificar el precio que se ha acordado en un contrato por escrito con un cliente cuando haya cambios que lo justifiquen. Evidentemente, Movistar en este caso se encargó de hacer ver que sí existían estos cambios y que por lo tanto, se podía subir el precio de la tarifa sin estar ilegalmente admitido como tal. ¿Entonces, qué le queda al cliente? ¿Debe asumir esta subida sin más?

No exactamente. La ley se supone que se ha creado para permitir que las compañías sigan invirtiendo sin atarse a un precio cerrado por contrato. Es decir, que no se perjudique la inversión y por lo tanto, la mejora de los servicios que se pueden ofrecer al cliente. Pero al mismo tiempo, se debía pensar en el consumidor final, para que no se viera perjudicado por las que podrían ser artimañanas que lo obligasen a mantenerse sin opciones con dicha empresa. Por eso, cada vez que una compañía apela a inversiones u otras causas para subir el precio de una tarifa previamente contratada y sin habértelo comunicado, el cliente es libre para darse de baja del servicio. Pero además, en el caso de que existiese alguna vinculación o permanencia, ésta queda de forma automática revocada.

Con esto lo que se quiere decir es que si tenemos contratado un servicio que tiene unos determinados meses de permanencia, y nos suben la tarifa mientras todavía mantenemos dicha vinculación, si queremos marcharnos, tenemos derecho a hacerlo sin que nos quieran cobrar nada por el concepto de permanencia. La permanencia queda anulada para todos los clientes que con el nuevo precio quieran anular sus contratos.

La legalidad en las grandes empresas

Sin embargo, estos pequeños matices que pone la ley, no son siempre conocidos por los consumidores, y las grandes corporaciones se aprovechan de ello. Si bien es cierto que las Asociaciones de Consumidores respondieron en masa contra la nueva política de Movistar, entre otras cosas porque se había comprometido a mantener los precios de Fusion como eran desde el 2012 usando varias publicidades para ello, la Comisión Nacional de Competencia y Mercados le dio la razón y finiquitó el tema diciendo que podían subirse esos 5 euros.

Como el caso de Movistar Fusion hay muchos más que afectan cada día a los consumidores españoles. ¿Y qué debemos hacer si nos ocurre algo similar pero menos mediático que en el caso de la operadora de telefonía? Lo primero es llamarles para ver si podemos llegar a algún acuerdo. En realidad, muchas veces las empresas darán cualquier cosa para poder mantener a un cliente y puede que el asunto se resuelva con tan solo hablar con el departamento comercial. Pero no siempre por las buenas se puede conseguir mantener el precio del servicio.

En caso de que no lo logres, lo mejor es darte de baja. Pero si en esa baja te solicitan algún tipo de penalización, no dudes en recordarles que hay una ley que te protege, y si se niegan a reconocerlo, deberías considerar poner el caso en conocimiento de las Asociaciones de Consumidores. Generalmente habrá más casos como el tuyo, y ellas serán capaces de gestionarlo mejor para conseguir mejores resultados. Incluso sin darte de baja puedes acudir a ellos explicando bien lo que ha ocurrido. No siempre, pero a veces han logrado que una empresa cambie de idea solamente por la presión que éstas ejercen. Ya se sabe que la mala publicidad no es nada buena, y que todos esos asuntos que se quedan en casa, y hacen que el cliente se enfade solo, salgan a la luz, no les conviene.

Así que siempre que te ocurra algo de esto -que es mucho más común de lo que se piensa- no dudes en poner la ley sobre la mesa y dejar claro que eres un consumidor informado.

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