¿Cuánto cuesta cocinar en casa?

Aquí analizamos cuáles son los cotos de cocinar en casa para tu bolsillo y el medio ambiente.

¿Realmente qué tan barato es cocinar en casa?

¿Quién no disfruta de comer un buen plato en la calle?. Que lleguemos a un lugar y nos preparen la comida. Sin embargo, esto no es una opción muy económica. Ahora bien, ¿lo es si cocinamos en nuestra casa? ¿Cuánto dinero se puede gastar si cocinamos nosotros mismos?

La respuesta a estas interrogantes es relativa. En primer lugar, se tiene que tomar en cuenta el precio de los ingredientes que se utilizarán. Por otro lado, el consumo energético de la cocina.

Es así como surge la interrogante: ¿cuál es la forma más económica para cocinar? Está el gas, la placa eléctrica y la inducción (se trata de un tipo de cocina donde se caliente los recipientes a través de un campo electromagnético).

Como vimos, hay varias opciones. En este artículo analizaremos cual es la forma que resulta mejor para cocinar y no gastar tanto.

La cocina: un lugar donde se consume energía

Según el instituto para la Diversificación y el Ahorro, la cocina es el lugar que más energía eléctrica consume. Un hogar promedio puede consumir un aproximado de 4.000 kilovatios por hora en el año, o incluso más.

Si te gusta mucho el mundo de la cocina y a su vez eres de los que les temen a las facturas, puede que estés haciendo mal las cosas. Además, no es únicamente el tema económico sino también el del cuidado ambiental.

Mientras más energía ahorres en la cocina mayor será el beneficio que recibirá el mundo, ya que reducirás la huella ecológica.

¿Qué método utilizar?

Las cocinas que mejor funcionan son las que trabajan con gas. Después están las que trabajan con inducción y vitrocerámicas y las que menos consumen energía son las eléctricas con resistencia.

La vitrocerámica es un tipo de cocina que tiene una placa de vidrio que se encuentra entre la fuente de calor y la cazuela. Por otra parte, las cocinas eléctricas tradicionales usan resistencia que acumula calor y calientan.

También están las de inducción. ¿Cómo funcionan estas? Pues, se trata de instrumentos que se valen de un campo electromagnético para transmitir el calor directamente al recipiente, sin la necesidad de calentar al mediador. Es ideal para cocinar frituras y otros alimentos que requieran de una cocción rápida.

La forma más económica y eficiente de cocinar es usando una cocina de gas, seguido por una de inducción y las vitrocerámicas. Por otro lado, la menos económica es la de resistencia eléctrica.

Vale la pena destacar que casi el 31% de los hogares en España cuentan con una cocina de gas, de acuerdo con un informe elaborado por el Ministerio de Industria y Energía, llamado “Consumos del Sector Residencial en España”.

Precios del equipo

En cuanto a los equipos, los más económicos son los eléctricos y la vitrocerámica. Después están los de gas y de inducción como los más costosos.

Ahora un dato interesante: según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), una cocina de inducción en lugar de una eléctrica tradicional disminuiría los costos de cocinar en tu hogar casi en un 20%. Se trata de una diferencia notable.

Para entender mucho mejor la diferencia entre un tipo de cocina y otra, repasaremos un ejemplo elaborado por Pablo Barrenechea, encargado del sector de Servicios Sostenibles de la fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes), para el portal Consumer.

Veamos la diferencia para calentar un litro de agua de 15° a 90°C:

  • Cocina eléctrica: 0,20 kWh.
  • Cocina de inducción: 0,14 kWh.
  • Cocina de gas: 0,13 kWh

¿El gas cuida al planeta?

Utilizar una cocina que trabaje con gas es económico, como vimos en el ejemplo anterior.

Sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿es bueno para el cuidado del planeta?

La respuesta es que sí. Son una buena opción dentro de las que existen en cuanto a la emisión de dióxido de carbono.

Una cocina de gas: emite unos 200 gramos de dióxido de carbono por cada kWh.

Cocinas de inducción: 360 gramos por cada kWh.

Cocinas de vitrocerámica: 450 gramos por cada kWh.

Por otro lado, en cuando a precio la vitrocerámica eléctrica es muy barata y fácil de limpiar; pero no solo eso: también se limpia con facilidad y ofrece mayor seguridad que el gas.

Sin embargo, esto no quita una realidad: es la forma más ineficiente de cocinar debido a la elevada pérdida de calor residual.

Ahora bien, se debe aclarar que las emisiones de dióxido de carbono de las cocinas a gas se realizan cuando el combustible se quema en la cocina, a diferencia de las cocinas eléctricas, donde se produce la emisión directamente en las centrales eléctricas.

Pablo Barrenechea aclara que el impacto de las cocinas eléctricas se disminuiría considerablemente si aumentará la influencia de la energía renovable, como la eólica, en la producción de electricidad.

De esa manera, se reduciría el impacto ambiental considerablemente, debido a la poca emisión de dióxido de carbono.

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