Conceptos de oferta y demanda en el colegio: financiación de viajes y actividades

El último informe PISA deja a los alumnos españoles muy por debajo de la media en resolución de problemas diarios, y quizás, en muchas ocasiones por temas prácticos los conceptos económicos se podrían introducir en la escuela.

economía colegio

Hace un par de días se publicaron los informes PISA relativos a los conocimientos que tienen los niños acerca de la resolución de problemas en el día a día. Si ya nos parecía que nuestra puntuación en matemáticas o lengua era muy mejorable, porque no llegábamos a la media, en este caso aún nos ha salido peor la cosa. Nos quedamos muy por debajo de los conocimientos que tienen los connacionales de la misma edad, y eso no es para nada positivo. Quizás haya que cambiar el sistema, pero no con una reforma educativa que ni gusta ni mejora, sino con nuevos métodos sobre lo que enseñamos de verdad y cómo lo enseñamos a los pequeños. Finlandia, casi siempre la primera, podría ser una buena referencia.

Sin embargo, mientras desde el gobierno no se impulsa un cambio de esos de verdad, de esos que apuestan por una formación de futuro que nos distinga en Europa, los profesores pueden intentar enseñar a los pequeños cosas que de verdad le serán útiles en la vida real aprovechando las habituales actividades extraescolares y los muchos métodos de financiación que se les ocurren a la hora de conseguir el dinero para costearlos. Las camisetas para los viajes de fin de curso, las funciones de teatro, los desfiles de moda, o los desayunos que se sirven en los pasillos a precios asequibles con productos que los propios alumnos traen de sus casas.

Los conceptos de oferta y demanda son de esos que no se estudian hasta mucho más adelante, y eso, si el programa curricular permite llegar hasta ellos, porque con la actual diversificación de estudios, habrá alumnos que como tal no lo habrán visto en su vida. Sin embargo, al elegir que bienes se venden, el precio al que se venden y cómo se venden, a pequeña escala y con un fin concreto, lo que hacen los pequeños es precisamente jugar con ellos en un mercado local. Y los profesores y los propios padres implicados podrían aprovechar ese momento para además enseñarlos de manera teórica, porque la práctica ya la han adquirido sin darse cuenta.

A veces, cambiar las cosas no es tan difícil, aunque hay que reconocer que a los profesores apenas se les está dejando libertad para que puedan atender a este tipo de actividades. Los modelos curriculares obsoletos que hacen que suspendamos incluso en la resolución de problemas prácticos de la vida real, como ha demostrado el último informe no son el mejor compañero educativo.

Imagen: Fotos GOVBA

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