Compartir los megas del ADSL: nueva moda en la economía colaborativa

Las conexiones compartidas por varios vecinos de una misma comunidad son legales y una gran fórmula de ahorro que permite tener internet a un mejor precio.

Compartir ADSL

Ya hemos visto como la economía colaborativa se ha apoderado de numerosos sectores de nuestra vida diaria. Sin embargo, en muchas ocasiones desde nuestro blog hemos hecho referencia a ellos solo como el principio de algo que no hace sino crecer. Y poco a poco vemos más propuestas que hacen crecer la oferta de servicios compartidos por ciudadanos de a pie que permiten ahorrar mucho dinero, y que al mismo tiempo fomentan la colaboración entre personas. Hoy queremos hacer referencia al tema de compartir internet, ya que sobre todo ahora que las tarifas de ADSL y fibra han caído por las muchas ofertas de las operadoras, es muy frecuente que lo que tienes contratado sea realmente mucho más de lo que necesitas.

Compartir los megas del ADSL es algo que se puede hacer con cierta facilidad. Al fin y al cabo, seguramente en más de una ocasión, si tienes una buena relación con el vecino, o vas a casa de un amigo, te habrás conectado a alguna red WiFi protegida con el consentimiento de éste. Pero en este caso queremos ir un poco más allá, y analizar las posibilidades que existen de poder compartir internet de forma legal, al tiempo de las opciones que habría de hacerlo en la práctica. Así que si estabas pensando abaratar tu factura agrupándote a otras personas, lo que te vamos a contar a continuación te resultará realmente interesante.

Compartir megas ADSL: una posibilidad

Las Comunidades de Vecinos en un edificio pueden contratar una única tarifa de ADSL que se ponga a disposición de los propietarios que abonen una cuota por ella, siempre y cuando los vecinos aprueben en una junta dicha contratación y se cumplan con algunas disposiciones legales. Entre ellas, debe dejarse patente que se trata de un servicio que es la propia comunidad quien será la beneficiaria, y que ésta lo contrata a título colectivo. Al mismo tiempo, esa red no puede estar abierta al público en general. Y la Comunidad de Vecinos lo debe contratar con un tercero que será el proveedor de ese ADSL compartido. Todo esto está recogido en una resolución de septiembre de 2010 de la Comisión de Mercado de las Telecomunicaciones que puedes ver aquí.

Esto quiere decir que no solamente la ley está amparando a todos aquellos ciudadanos que quieran unir fuerzas para ahorrar dinero obteniendo un producto compartido, sino que les potencia a hacerlo por las ventajas que supone disponer de una línea de ADSL o fibra compartida. De este modo, estaríamos creando una sociedad mucho más conectada, ya que el coste de este internet compartido es realmente mucho más bajo que el que tendríamos que pagar por todas las viviendas con una conexión individual contratada. Asumiríamos pues que con esta propuesta, la sociedad estaría más informada y con mayor acceso a la red, algo que es un objetivo fundamental de la economía colaborativa.

Las desventajas mayores de compartir internet

Tal y como nos explican en el blog de En Naranja el problema de tener una conexión compartida de internet no radicaría en los problemas de velocidad que esta línea podría tener, ya que en la mayoría de los casos, las ofertas con mayores capacidades serían más que suficiente para cubrir la demanda de un edificio pequeño. El problema es otro y son esas desventajas las que hacen que se frenen las posibles contrataciones de conexiones ADSL compartidas.

Cualquier cosa que sea común a la comunidad puede ser una fuente de problemas. Así, no bastaría con asumir que se tiene la mayoría para colocar este nuevo aparato que dote de conexión de internet a todos los vecinos, sino que cualquier falta de conexión, cualquier error o fallo técnico pasará a ser un asunto que se trate dentro de los puntos de las reuniones de la Comunidad de Vecinos.

Sin embargo, no solamente se trata de asumir este dilema, sino también de tener en cuenta que una única línea de internet para uso común de sus vecinos, requeriría de complejas plataformas que permitiesen repetir la señal o de varios modems conectados para asegurarse de que no se quedan puntos muertos que impidan a alguno de los que forma parte de dicho edificio no disfrutar de la conexión pública para uso exclusivo de los vecinos no le beneficie.

Por todas esas desventajas no vemos más contrataciones colectivas. Por ello, y también por el desconocimiento y la falta de publicidad de las propias compañías que ofrecen este tipo de servicios ¿Si estuviese en tus manos asumirías las desventajas para aprovecharte de una conexión de ADSL compartida como en este caso?

Imagen: Nick Hubbard

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