Caen los impagos en compras; las familias evitan endeudarse

El consumo está por los suelos, y si antes se optaba por financiaciones para hacer compras imprevistas o con importes superiores a las habituales del mes, ahora las familias ya los evitan.

ahorro familiar

Así a primera vista, nuestro titular de hoy puede parecer una muy buena noticia. Que las familias eviten tener deudas, y por lo tanto impagos es una gran noticia de cara a la economía general. Si se reducen las deudas podría pensarse que la economía va mejor, y si no hay impagos el sistema funciona de manera más correcta al no tener que adelantar dinero que se ha prestado por parte de entidades financieras y de los propios comerciantes que han implementado sistemas de pago a plazos. Sin embargo, la realidad que esconde el titular de hoy: Caen los impagos en compras; las familias evitan endeudarse es otra bien distinta.

Los impagos de las familias se producían por la caída de ingresos y el aumento de los precios. Lo que se gana ya no da para cubrir gastos que se hacían antaño y muchos no pueden hacerse cargo de sus obligaciones. Sin embargo, esos impagos que vienen de deudas en la mayoría de los casos eran supuestos como asequibles para las economías familiares y la situación ha hecho que a día de hoy dejen de serlo. Así muchas familias, buscando otras opciones han logrado hacer frente a esas obligaciones y han decidido no volver a endeudarse, a pesar de que ello suponga un descenso considerable en su consumo.

Con las cosas así, el hecho de que haya un 14,8% menos de impagos en febrero, que tampoco es una cifra demasiado alta, implica que por un lado muchos han logrado quitarse, con mucho sacrificio la deuda que tenían encima, y por otro, que son aún más los que evitarán futuras deudas, al haberse dado cuenta de que la economía familiar, con todos los cambios que implican recortes y reformas no soporta gastos extra. Y con la decisión en la mano de muchos hogares españoles, el consumo sigue en picada. Porque si no tenemos para comprar, y no nos endeudamos para consumir, la relación de lo que va a ocurrir es clara, y es la pescadilla que se muerde la cola que siempre comentamos.

Si se reduce el consumo, las tiendas cierran. Si las tiendas cierran, se despiden trabajadores. A mayor paro, más descenso de consumo. Y así sucesivamente. Con lo que no queda otra que apretarse una vez más el cinturón, pero ese cinturón, para algunos, ya no tiene sitio al que hacerle más agujeros y les aprieta tanto que la salida no parece ser ni mucho menos sencilla.

Vía: Expansión

Imagen: xornalcerto

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